Los consumidores europeos manifiestan una mayor confianza sobre su entorno económico y social. Según recoge el Observatorio Cetelem sobre Consumo Europa, presentado en Madrid, la nota media de los países analizados alcanza este año el 4,7, a una sola décima de alcanzar el dato pre-crisis (4,8 en 2008). El empuje de los países mediterráneos ha sido fundamental para alcanzar este
registro. Los indicadores del Observatorio Cetelem Consumo Europa 2016 muestran unos valores al alza, con movimientos de relativa euforia en los países hasta ahora más pesimistas.

Llama la atención que los ciudadanos alemanes sufren un descenso en su nota, reduciéndose 0,7 puntos. Aunque los germanos continúan siendo los más optimistas entre los europeos en cuanto a la valoración de la situación general de su país (con una nota de 5,7, un punto más que la media), esta nota es la peor registrada desde hace 6 años.

En el lado de los países que ven su nota progresar, España e Italia registran muy buenas evoluciones. Con cerca de un punto ganado, estos dos países tienen una nota superior a 4/10, signo de esperanza económica que llega tras algunos años negros.Francia participa igualmente en este movimiento de reconquista ganando medio punto. Alcanzan la media europea tras seis años de pesimismo durante los cuales estaba en el 4/10. Los franceses parecen menos críticos hacia la situación de su país.

Sin duda frenados por sus relaciones con la Unión Europea, el Reino Unido no ha visto progresar su nota, pero permanece en el pelotón de cabeza, justo detrás de Alemania y Dinamarca. Portugal y Hungría cierran el ranking de países pero registran progresiones significativas. Sin embargo son los dos únicos países del Observatorio Cetelem que han dado una nota de apreciación de la situación general de su país inferior al 4/10.

Empuje de los senior europeos

El Observatorio Cetelem Consumo Europa 2016 que se ha presentado, también muestra los modos de vida, las expectativas y los hábitos de consumo que cambian con la edad, es decir seniors activos y jubilados activos (entre los 50 y 75 años), auténtico motor del desarrollo económico y social del viejo continente. Las primeras generaciones "tecnófilas" llegan a la jubilación. Aquellos que han utilizado las herramientas digitales en el marco profesional, están normalmente multiequipados. Están conquistados por internet, sobre todo por su contribución al mantenimiento de relaciones personales (mensajería, redes sociales) o la posibilidad de entrar en contacto con otros internautas (forums.).

En otro orden, Internet no ha suplantado a la televisión, el medio histórico de los seniors, pero les aporta momentos de evasión y se impone para informarse, mientras que la televisión ayuda a dormir. Combinando el tiempo que se pasa en Internet y delante de sus televisiones, los seniors europeos pasan cerca de 27 horas de media a la semana delante de la pantalla.
Para los seniors, progresivamente menos inmersos en el ámbito profesional, el contacto humano es más importante que nunca. Ir de compras es ir al encuentro de vendedores y otros clientes, ver mundo... no están dispuestos a abandonar este aspecto de sus hábitos de consumo.

En consecuencia, este deseo de estar acompañado por una persona física en la elección de un producto es un obstáculo importante para compras a través de canales digitales. En promedio, cuando no compran en Internet, el 26 % de los seniors europeos, lo justifican por la necesidad de ser asesorado por un vendedor. Se da particularmente en la compra de equipos electrónicos (el 41% de los seniors evitan este tipo de compra online por esta razón, frente al 34% de los menores de 50 años). Esto es menos evidente en el caso de los productos de alimentación o para el ocio, donde conocen más las características.