Los compradores europeos de alimentación evitan cada vez más las grandes superficies en favor de los formatos más pequeños y las compras online. Según un nuevo estudio de Bain & Company que incluye entrevistas a 30 altos ejecutivos de las principales compañías de bienes de consumo que venden a las principales cadenas de supermercados en Europa, esta tendencia podría reducir la cuota de mercado de los hipermercados y grandes supermercados de Europa Occidental y del Sur a menos del 50% en la próxima década (comparado con el 70% con el que contaban en 2014).

Según las conclusiones reflejadas en el informe, la actual situación podría generar importantes implicaciones no sólo para las cadenas de alimentación, sino también ara las empresas de bienes de consumo, "alterando los factores necesarios para mantener una ventaja competitiva".

El tamaño medio de las tiendas podría disminuir entre un 10% y un 30-35%, lo que resulta en una reducción considerable del espacio disponible en el lineal

Entre los principales datos del documento cabe destacar que el mercado español de bienes de consumo tiene un valor de 61.000 millones de euros, y ha experimentado un crecimiento muy limitado en los últimos años (1% anual entre 2011-2014). El canal de supermercados representa alrededor de un 55% del sector de los bienes de consumo y registra un crecimiento estable (entre un 3 y un 5% anual), impulsado por los formatos de tamaño medio (alrededor de 1.500 metros2) situados en el centro de las ciudades. La penetración del comercio electrónico en el canal de alimentación es relativamente baja y aún no muestra grandes signos de "despegue".

Caída continuada

Los datos muestran como se ha registrado una caída continua en las ventas del formato hipermercados, impulsada porque los consumidores comienzan a decantarse por formatos más pequeños situados en los centros urbanos; los supermercados se están "transformando" en pequeños hipermercados; y se ha implementado una regulación más estricta respecto a los hipermercados (que ha favorecido la apertura de supermercados de mayor tamaño en vez de hipermercados). Además, las cadenas regionales experimentan un fuerte crecimiento y basan su éxito en su capacidad para personalizar la oferta a las necesidades locales.

Las primeras 6 enseñas de supermercados acaparan alrededor del 70% de un mercado de 61.000 millones de euros. Los únicos formatos que crecen son los supermercados de tamaño medio y grande -que acapararon la mayor parte del crecimiento registrado-. El crecimiento de las tiendas de conveniencia se ha reducido drásticamente en los últimos 3 años.

Se espera que el comercio electrónico crezca en España a un ritmo del 25% anual favorecido la apertura de supermercados de mayor tamaño en vez de hipermercados).

Dos escenarios futuros

Durante los últimos años, las cadenas de alimentación de Europa se han visto presionadas por tres grandes tendencias: la caída de ventas en las tiendas de gran superficie, el imparable ascenso de los formatos value y los precios low cost y el crecimiento del comercio electrónico. Si bien ninguno de estos factores es nuevo en la industria, Bain cree que se está subestimado el efecto acumulado y combinado de los mismos.

En el informe, elaborado en colaboración con AIM (la Asociación Europea de Marcas), Bain plantea dos escenarios de futuro, un caso "base" y un caso "acelerado", para evaluar el impacto que tendrán estas tendencias. El caso base sugiere que la cuota de mercado de los grandes supermercados e hipermercados se reducirá del 70% actual a un 59% en 2025. En el caso acelerado, la cuota de mercado se reduciría a un 48% por la prevalencia de las tiendas de conveniencia y los formatos value.

Como consecuencia de la transición hacia formatos más pequeños, Bain estima que el tamaño medio de las tiendas podría disminuir en un 10% (caso base). En un caso acelerado, el tamaño medio podría reducirse en un 30-35%, lo que resulta en una reducción considerable del espacio disponible en el lineal. Como resultado, el número promedio de productos en cada tienda podría caer un 25-50% con respecto a los niveles actuales.

"El resultado de cualquiera de los escenarios será poco alentador para las cadenas de alimentación europeas si no revisan sus estrategias actuales para adaptarse a la nueva situación. Del mismo modo, los fabricantes de productos de consumo podrían tener que adaptarse también a las nuevas reglas", según concluye el estudio.