Carrefour ha convocado el premio "El Gran Reto de Los Proveedores Contra el Desperdicio Alimentario", un galardón que la compañía de distribución quiere otorgar a la empresa que contribuya más eficazmente a la lucha anti-desperdicio en nuestro país.

El jurado, compuesto por Fernando Burgaz, director general de la Industria Alimentaria del Magrama, Nuria de Pedraza, directora de Comunicación de Aecoc, Begoña de Benito, directora de Relaciones Institucionales de Ecoembes, Ricardo Miguelañez, director de Comunicación de Agrifood, Gustavo Semayoa, presidente de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI), Concha Crespo, periodista gastronómica, y Carmen Méndez, directora de la revista ARAL, ha valorado cada una de las propuestas que los participantes presentaron en la sede del Centro de Formación de Carrefour en San Sebastían de los Reyes, Madrid.

La jornada también ha contado con la presencia de Jesús Lorente, director Comercial de Alimentación de Carrefour España, Arturo Molinero director de RRHH y Relaciones Externas, Mariano Rodríguez, director de Calidad y Desarrollo Sostenible, y María Quintín, directora RSC y Medio Ambiente, entre otros responsables de la compañía. Carrefour trabaja distintas políticas en materia de calidad, prevención, salud, seguridad alimentaria, seguridad de productos y protección medio ambiental, y basa su enfoque de RSC en tres pilares: lucha contra cualquier forma de despilfarro, favorecer la protección de la biodiversidad y compartir con sus socios comerciales para evolucionar juntos.

Empresas finalistas

Las empresas finalistas presentaron ante el jurado proyectos muy diversos pero con el denominador común de la lucha contra el desperdicio alimentario. Tras el fallo, que se dará a conocer en el mes de octubre, el ganador presentará en París su propuesta ante George Plassat, presidente y director general del Grupo Carrefour.

Kernel Export explicó el funcionamiento de su planta de biogás, la primera en España que produce energía a partir de restos vegetales que se generan en el procesado de ensaladas, verduras y melones, consiguiendo a la vez energía eléctrica para autoconsumo y fertilizante orgánico para los campos. De esta forma, valoriza todo el subproducto hortícola de la empresa y reduce las emisiones de CO2 y metano.

Agronostrum expuso como lleva a cabo el aprovechamiento total del cítrico que produce. Para ello se separa la fruta según la categoría y se elaboran confecciones con el producto de primera y de segunda. La que no cumple estos requisitos se destina a la industria para elaborar zumos, mermeladas... Y la que tiene defectos graves se destina a alimentación animal, tras ser compactada en pelets.

El jurado se ha reunido en Madrid para valorar los proyectos finalistas. La empresa ganadora viajará a París para presentarlo

Ibérica de Patatas Selectas mostró las fases de tratamiento que se realizan en sus instalaciones con las que consigue minimizar la producción de desechos. Tiene dos líneas de trabajo: el desvío de las calidades inferiores a otras producciones y la gestión de los desperdicios de patata como subproducto y no como residuo. El resto se gestiona como residuo sólido urbano.

Monva se centró en los distintos aspectos de su proyecto de economía circular y residuos cero, ligado a la conservación del territorio en el que elabora su aceite de oliva, a través de la valorización con el aprovechamiento de los subproductos de almazara y del cultivo del olivo. También produce electricidad solar fotovoltaica con una instalación instalada en sus tierras.

Reyes Gutiérrez, por su parte, incidió en las acciones que lleva a cabo para conseguir desperdicio cero en sus producciones de aguacate y mango. Su objetivo es el aprovechamiento integral de las frutas y para ello la parte apta para su consumo se emplea en la elaboración de salsas, guacamole y zumos. La materia orgánica se destina a producir compost que se aprovecha en las fincas propias.