Las cadenas de supermercados han logrado en plena pandemia lo que la mayoría de las empresas no han podido: encontrar posibilidades de llevar su negocio a un nuevo nivel. La necesidad de los ciudadanos por abastecerse de alimentos y artículos de primera necesidad ha posicionado a los supermercados en este contexto complejo.

Manhattan Associates presenta las cinco tendencias que definirán la hoja de ruta de los supermercados en el presente año. No se trata de cambios adaptados al escenario pandémico, sino de una transformación con previsión de extenderse en el tiempo, potenciada por las nuevas tecnologías. 

Omnicanalidad: la fusión de mundos

Las marcas han tenido que aprender en los últimos años que los consumidores tienen mentalidad omincanal, lo que significa que emplean todos los canales posibles de consumo y lo hacen, además, de una manera simultánea. El cliente ya no prefiere el comercio físico sobre el digital, o viceversa, sino que busca la relación más fluida posible entre ambos formatos.

Con la pandemia, el cliente se ha vuelto más digital que nunca y, por consiguiente, más omnicanal. La fusión de mundos lleva a los supermercados a fortalecer este tipo de estrategia, ya sea con funciones de Click & Collect como de take away. A todo esto, se suma la necesidad de garantizar plazos de entrega más cortos, donde cada vez más actores realizan esfuerzos por acortar el recorrido de la última milla.

El valor de la conveniencia

La batalla por entregar pedidos lo antes posible la lideran los gigantes tecnológicos y las start ups de reparto a domicilio. Los supermercados tienen un desafío en frente: cada vez más de estas empresas se suman en ofrecer alimentación y productos de primera necesidad, convirtiéndose en una importante vía de ingresos en modelos de negocio que nada tienen que ver con los supermercados tradicionales.

Es por eso que las cadenas de supermercados deben estar cerca de sus clientes, ofreciendo proximidad y conveniencia para plantar cara a los nuevos players. A medida que estas tiendas vayan evolucionando en su modo de operar y prestar servicio, cambiando conceptos e introduciendo mejoras en el ámbito contactless, por ejemplo, seguirán manteniendo una sólida fortaleza. Los supermercados no deben quedarse atrás a la hora de reformular experiencias de compra totalmente renovadas y apoyadas en las nuevas tecnologías.

Espacios inteligentes

La reinterpretación de la experiencia de compra en los establecimientos nos conduce hacia los espacios inteligentes, donde las pantallas y los pagos contactless juegan un rol importantísimo. Por ejemplo, recientemente, el gigante estadounidense Kroger instaló un nuevo carrito de la compra inteligente en uno de sus supermercados que permite escanear artículos y pagar, todo en el carrito. Esta funcionalidad es posible gracias al uso de inteligencia artificial y aprendizaje automático.

Además de escanear los productos para su posterior pago, la pantalla del carrito puede mostrar recomendaciones de listas de compras y ofertas promocionales, así como información orientativa. Incluso los clientes pueden registrar su tarjeta de fidelidad al realizar la compra de manera directa. Con este tipo de soluciones, se mejora la seguridad en materia sanitaria y, a su vez, se agilizan los procesos de pago. En 2021, será habitual ver cómo las empresas implementan nuevas ideas en sus locales.

Automatización de la cadena de suministro

Ante el volumen creciente de datos y la necesidad por operar deprisa, las cadenas de supermercados se ven en la situación de tener que agilizar y optimizar procesos. Las soluciones de automatización tienen mucho que decir en este sentido, pues brindan la capacidad de operar de forma independiente, sin descanso, para descargar tareas mecánicas a los empleados o para gestionar con mayor eficacia el stock o al propio personal.

En este aspecto, las soluciones de software para empresas serán un imperativo para los supermercados si quieren operar en su máximo potencial. La necesidad de mejorar la velocidad, eficiencia, visibilidad y trazabilidad repercute en toda la cadena de suministro y esto tiene un impacto directo en las operaciones del almacén. Durante la pandemia, muchos centros de distribución tradicionales no han sido capaces de adaptarse al volumen de pedidos de comercio electrónico por no contar con sistemas actualizados.

La sostenibilidad como brújula

La sostenibilidad no se resume en realizar acciones fuera de la operativa principal, sino que implica introducir una forma de hacer y una cultura en el global de la cadena de suministro. Para los supermercados, que gestionan y distribuyen tantos productos distintos, conviene reevaluar las opciones de empaquetado y envasado. Aspirar a la creación de tiendas de alimentos que miren por el medioambiente es uno de los objetivos que está encima de la mesa del sector.

Más allá de la desaparición progresiva de las bolsas de plástico, veremos, por ejemplo, un mayor uso de la tecnología para reducir el exceso de artículos en el inventario que sean altamente perecederos. En este sentido, los supermercados apostarán por centrarse en mejorar en aquellas áreas de mayor impacto, como carnes, mariscos y productos agrícolas, de donde provienen la mayoría de los desechos. Esto, por tanto, implica actuar y tomar medidas para influir en proveedores y clientes.