AMDPress.- Después de los altos crecimientos que experimentaron las categorías de embalaje doméstico en 2001 y los primeros meses de 2002, motivados por la subida del precio final de los productos a la que obligó el ascenso del coste de las materias primas, los últimos datos disponibles hablan de una estabilización del mercado o incluso de una ligera depreciación. Los crecimientos en valor están muy parejos a los incrementos en volumen y, en cualquier caso, siempre por debajo de la evolución de la inflación de los productos de gran consumo para el hogar durante los últimos meses.

La categoría que está demostrando en los últimos ejercicios un mayor potencial de crecimiento es la de bolsas de basura. Así, según los datos de ACNielsen referentes al TAM julio-agosto 2003, las bolsas de basura se vendieron por valor de 71,8 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 4,1% respecto al mismo periodo un año antes, mientras que el incremento en volumen fue del 3,3%, hasta alcanzar más de 65 millones de unidades de producto vendidas (con 20 bolsas cada unidad).

Por su parte, los mercados de papel de aluminio y film doméstico presentan más madurez y dificultades para mover mayor volumen. En 2002 las ventas de papel de aluminio se incrementaron respecto al ejercicio precedente un 2,1% en valor y un 1,3% en volumen, hasta 50,5 millones de euros y más de 28,3 millones de unidades vendidas. Por su parte, la facturación del film doméstico alcanzó en 2002 los 9,7 millones de euros, cerca de un 0,7% más que en 2001, mientras que en volumen el incremento fue del 1,5%, con más de 9,9 millones de unidades vendidas.

Respecto a los mercados dominados por la marca de distribuidor – representan cuotas superiores al 50% tanto en volumen como en valor- como los de la celulosa para el hogar (papel higiénico, papel de cocina, servilletas), la parafarmacia (apósitos, alcohol, etc.) o el que nos ocupa, el embalaje doméstico, se han producido pocas novedades, dado se trata de productos muy estandarizados en los que el consumidor valora especialmente la competencia en precio. En todos estos mercados se produce un movimiento por parte de unas pocas marcas punteras de intentar posicionarse como productos “premium”, introduciendo un plus de calidad que les permite diferenciarse en el lineal.