Recordemos que, como apuntamos en el informe que elaboramos desde la Fundación Lafer y recogieron numerosos medios, los datos de exportación agroalimentaria de 2018 dieron como resultado un frenazo en el crecimiento de las exportaciones con un raquítico crecimiento del 0,4% frente a los importantes crecimientos de años anteriores (casi un 6% de media en el periodo 2012-2017).

Pues bien, los datos del primer semestre de 2019 arrojan un resultado bastante mejor que los de 2018 con un crecimiento global del 3,8% si bien, como veremos luego, este crecimiento es muy desigual en función de los sectores y mercados y esconde circunstancias atípicas como el estallido del brote de peste porcina en China, que ha implicado crecimientos en las exportaciones a este país cercanas al 45% y de mas del 90% en el sector del porcino. Por lo tanto que los árboles no nos impidan ver el bosque.

Haciendo el desglose sectorial, y centrándonos en el ranking de los principales productos exportados, de nuevo hay ganadores y perdedores. Así, el sector del porcino crece un 14% destacando además de China, que se convierte en el primer mercado para el sector, Italia, Polonia y Corea del Sur.

Por su parte el sector de frutas y hortalizas crece también un 5,2% destacando en este caso los incrementos en los envíos a Italia, Polonia (+16% en los dos casos), Suiza y EEUU que crece un 48%. Pese a ese último dato esperanzador, las exportaciones de frutas y hortalizas españolas fuera de la Unión Europea apenas suponen un 8.5% del total mientras en el caso de Países Bajos alcanzan el 13%.

Entre los perdedores, destaca el sector del vino que, después de dos años de crecimientos por encima de la media, ofrece en los primeros seis meses del presente año un dato muy negativo con un descenso del 9% en valor respecto al mismo periodo del año anterior.

Sombras también en el aceite de oliva que decrece sus exportaciones un 1% en valor sobre el dato ya negativo del pasado año, aunque las últimas estimaciones hacen pensar en una ligera recuperación en las cifras de cara al segundo semestre del año.

Más allá del corto plazo

Más allá del análisis de los datos en esos primeros seis meses del año 2019, un vistazo a una serie más larga nos permite observar algunas tendencias interesantes y preocupantes al mismo tiempo:

”El éxito de la exportación agroalimentaria en relación con otros sectores y sobre todo en relación con nuestros competidores, Francia e Italia, se va apagando”

La primera es que el éxito de la exportación agroalimentaria en relación con otros sectores y sobre todo en relación con nuestros competidores, Francia e Italia, se va apagando. Después de casi una década creciendo a mayor ritmo que el resto de países europeos, en 2018 ya vimos que el crecimiento (un raquítico 0,4%) era inferior al de franceses e italianos y esta tendencia se confirma en los datos de EUROSTAT para el 2019; si bien la comparativa, en este caso se refiere solo a un cuatrimestre lo que plantea reservas a la hora de poder extraer conclusiones.

En cuanto a mercados, con un análisis de la evolución en los últimos cinco y diez años, se ve claramente que los países de Extremo Oriente con China a la cabeza pero también Corea y Japón, son los que se sitúan claramente como más dinámicos en términos de crecimiento de las exportaciones agroalimentarias españolas y, también, de las del resto de nuestros competidores europeos.

Es evidente, por tanto, donde están las mayores áreas potenciales de crecimiento de nuestras ventas exteriores basadas en el crecimiento de la población y de la renta a través de las clases medias si bien también en los mercados tradicionales europeos existen posibilidades para nuestros productos fruto del cada vez mayor conocimiento que el consumidor europeo tiene sobre el producto alimentario español.

El análisis sectorial de la evolución de las exportaciones en los últimos diez años también arroja un claro vencedor, el sector cárnico, con el porcino como líder y un perdedor, el vino cuya evolución exportadora en este periodo es altamente decepcionante. Parece claro que la estrategia del sector cárnico apostando decididamente por la apertura comercial y con una estructura clara de integración vertical ha sido más exitosa que la del vino sumido en la complejidad administrativa y en una cierta endogamia y autocomplacencia.

Entre ambos el sector de frutas y hortalizas y el de aceite de oliva con un comportamiento irregular aunque con clara tendencia descendente en el primer caso y ascendente en el segundo. Ambos deberían aprovechar más el viento de cola de la positiva percepción que ambos productos cuentan entre el consumidor como alimentos saludables.

Estrategia a futuro

“El cierto estancamiento en las exportaciones más allá del dato puntual debe invitarnos a reflexionar sobre si la estrategia general del sector está siendo la adecuada”

El cierto estancamiento en las exportaciones más allá del dato puntual debe invitarnos a reflexionar sobre si la estrategia general del sector está siendo la adecuada porque, como ya venimos repitiendo, pese a las buenas cifras que el sector ha venido mostrando en los últimos años, los precios medios de nuestras exportaciones son en la mayoría de los casos muy inferiores a los de nuestros competidores lo que plantea interrogantes.

Vendemos mucho, sí, cada vez más, vale, pero a precios muy bajos. Ese es nuestro posicionamiento actual. Las empresas, los sectores, invierten en comercialización, pero muy poco en marketing y en formación y, por lo tanto, en crecimiento rentable a medio y largo plazo.

“Las empresas, los sectores, invierten en comercialización, pero muy poco en marketing y en formación y, por lo tanto, en crecimiento rentable a medio y largo plazo”

Este es, por lo tanto, el reto fundamental que es necesario acometer con mayor decisión por parte de todos los agentes del sector, insistiendo todos, cada uno en su ámbito, en la necesidad de un posicionamiento de mayor valor añadido. En cuanto a la formación, recordar una frase que le oí recientemente a Jorge Jordana, uno de los mayores referentes del sector alimentario en España, en el sentido que “La única transformación seria de una sociedad se realiza por el conocimiento enseñanza e investigación”. No puedo estar más de acuerdo.

Los poderes públicos

Soy un convencido de que las estrategias deben marcarse desde los sectores y que a los poderes públicos deben acompañar ese esfuerzo facilitando su labor e interviniendo solo si es necesario. Pero que duda cabe que los esfuerzos de apoyo a la internacionalización y a la coordinación de esfuerzos que hizo el Ministerio de Agricultura en la época de Miguel Arias tuvieron buenos resultados y a ello contribuyó sin duda el impulso que algunas funcionarias dieron al tema. Al final las instituciones no dejan de ser las personas que las componen.

“Las estrategias deben marcarse desde los sectores y los poderes públicos deben acompañar ese esfuerzo facilitando su labor e interviniendo solo si es necesario”

Quizá sería el momento, aprovechando la presencia de excelentes funcionarios en puestos de responsabilidad dentro del Ministerio de Agricultura, de recuperar ese impulso centrándolo en la creación de valor y en la formación, prioridades que parecen compartirse desde el Ministerio.

Lo que está claro es que, sin una nueva estrategia clara en esta línea, mucho me temo que en unos años la inercia acabe apagando el éxito exportador del sector alimentario español con las negativas consecuencias que ello puede acarrear. De todos depende que no llegue a suceder.