La pandemia del COVID-19 ha afectado las actividades de más de 22 millones de organizaciones, que buscan fórmulas para mantener su negocio sin comprometer sus prácticas sostenibles y la responsabilidad de sus prácticas comerciales y su cadena de suministro. 

Para muchas empresas, la epidemia ha provocado la cancelación de las auditorías in situ para evaluar las prácticas sociales y medioambientales de los proveedores. Esto puede propiciar la aparición de puntos ciegos en cuanto a condiciones laborales y de seguridad.  Sin embargo, las empresas no tienen por qué ver comprometido el control de la cadena de suministro en estos tiempos difíciles. El riesgo y repercusiones de la cancelación de las auditorías pueden evitarse recurriendo a las calificaciones en sostenibilidad

El impacto de cancelar las auditorías

La cancelación de auditorías por parte de los responsables de las mismas es comprensible dadas las restricciones para viajar y las medidas establecidas por los gobiernos para minimizar la exposición al virus.  Sin embargo, estas medidas preventivas tendrán un gran impacto a corto plazo en la monitorización de las cadenas de suministro y en los programas de diligencia debida. La cadena de suministro queda expuesta a amenazas ambientales, éticas, laborales y de derechos humanos que podrían dañar profundamente el conjunto del negocio

“Mientras la amenaza del coronavirus sigue presente, las empresas pueden mitigar los riesgos en sostenibilidad manteniendo el control sobre la cadena de suministro mediante calificaciones”

Muchas empresas se ven obligadas a concentrar el suministro en menos proveedores, lo que exige a estos un aumento de la producción que desemboca en un exceso de horas para los trabajadores o contrataciones masivas. Estas situaciones pueden propiciar abusos, casos de esclavitud moderna o condiciones de trabajo poco éticas.

Muchas empresas confían en auditorías de sostenibilidad in situ para medir y supervisar las prácticas de los proveedores en áreas como las condiciones laborales. Si se interrumpe ese flujo de información, no hay forma de saber si la cadena de suministro está cumpliendo con los códigos de conducta y, en última instancia, con los valores de su marca.  Si los proveedores o socios deciden dejar de centrarse en reducir el consumo de energía o agua, está en juego no solo la reputación de la marca desde el punto de vista de la sostenibilidad, sino que también aumentarán los costes.  Y lo que es peor, la falta de auditorías expone la cadena de suministro al riesgo de condiciones de trabajo peligrosas, trabajo forzado, discriminación y retrasa la difusión de informes medioambientales, sociales y de gobernanza empresarial (ESG).

Plan B: Utilizar calificaciones de sostenibilidad

Para mantener la visibilidad y el control en la cadena de suministros existen calificaciones de sostenibilidad que permiten realizar evaluaciones a distancia de cuestiones de responsabilidad social corporativa (RSC).  Las calificaciones de sostenibilidad cubren los distintos factores de las cadenas de suministro, tanto en lo referente a categorías de compra y países, como a la gama completa de criterios de sostenibilidad. Así, pueden proporcionar un nivel de visibilidad que ayudará a las marcas a prevalecer hasta que se controle el brote.

Las calificaciones son remotas, no se ven afectadas por las restricciones, y representan una alternativa de la que disponer en un mundo globalizado y en constante cambio. En el caso de la actual pandemia del COVID-19, los resultados pueden utilizarse para perfeccionar la estrategia de auditoría cuando las condiciones se normalicen de nuevo, momento en el que aumentará también la demanda, pudiéndose producir retrasos. 

En tiempos como estos, es importante poner a la gente en primer lugar sin poner en peligro el negocio y la cadena de suministro. Los riesgos relacionados con el medio ambiente, los derechos humanos o la ética son extremadamente perjudiciales para la reputación de la marca y la longevidad de los negocios, por lo que la vigilancia y la evaluación constantes son fundamentales.  En una crisis que obliga a las empresas a cancelar las auditorías in situ, no renuncie al control todavía.  Recuerde que las calificaciones de sostenibilidad pueden ayudar a su marca a atenuar el riesgo en cualquier tipo de situación comprometida.