Hace más de medio siglo que bajo el garaje de mi casa familiar se esconde una suerte de búnker repleto de azucarillos y jabón. Mi abuelo almacenaba “por si acasos” cuando no se apoltronaba en su sofá tapado por una enorme manta: “todavía siento el frío de la guerra”.

Creíamos que la guerra civil, la dictadura, la democracia, el estado del bienestar, la globalización y la revolución tecnológica acabarían de sellar la conciencia colectiva de nuestra generación, pero nos equivocamos. Cómo íbamos a esperar que una pandemia mundial les contaría a nuestros nietos quiénes somos.

Mi novia y yo, como otras tantas parejas, estamos superando juntos el gran evento histórico de nuestra época

“La actual crisis provocada por la Covid-19 está teniendo un gran impacto en los patrones de consumo. Entender su evolución se hace indispensable para que las marcas afronten el nuevo ecosistema con éxito”

Vivimos en un estudio céntrico, carísimo, diminuto y lejos de nuestras familias, pero hablamos diariamente con ellas por video Whatsapp, la única app que dominan nuestros padres. Nos han reducido la jornada de trabajo consecuencia de un ERTE ordinario y tenemos más tiempo que nunca. ¡Cuántas veces hemos añorado estas horas de gracia!

Día tras día nos levantamos a las 8:30 para sentarnos delante del ordenador: uno, en el sofá, el otro, en la mesa de la cocina. Necesitamos menos ropa, pero más metros cuadrados. Revisión de emails escuetos, documentos en línea y Teams con compañeros. Somos más ágiles y tenemos menos reuniones innecesarias. Cerramos la sesión a las 14:00, preparamos algo de comer, saludable, nos recordamos, que lo sano es además más barato. Ponemos las noticias y acabamos hablando de pelis, coincidimos en que “El día de la Marmota” no nos encanta a ninguno de los dos; lo que sí nos encanta es jugar a adivinar de qué son los anuncios: “cuídate”, “juntos lo conseguiremos”, “es el momento”, “auténticos héroes”; es difícil diferenciar los productos y marcas, aunque “el de la canción de Antonio Flores” es claramente nuestro ganador, no recuerdo de qué marca... Echamos a suertes quién baja al súper de la esquina; lejos de querer salir, cambiar el chándal por el look antivirus nos da mucha pereza, pero el servicio online está saturado. Ella suele volver orgullosa después de “picar” con unas mascarillas faciales, yo, con el chocolate gourmet al 70%; en algún capricho hay que gastar. Por la tarde, dos veces por semana seguimos un tutorial de yoga en Youtube, las otras dos tardes no ociosas hacemos cursos online; ella, inglés por Skype, yo, programación e-learning gratuita. Y al acabar la jornada jugamos nuestra partida de ajedrez, vemos un capítulo de Netflix y charlamos hasta la hora de dormir sobre lo que haremos cuando todo esto acabe.

Nos mudaremos al campo, a una casa más barata y con jardín para poder tener un huerto. Seguiremos ahorrando en gasolina porque con suerte podremos tele trabajar de vez en cuando, haremos la compra online y ella (dice) no visitará más macro tiendas, -ahora le traerán la tienda a casa-. 

Y para entonces, confío en el resurgir de nuestra industria, en que todos hagamos el esfuerzo de consumir productos y servicios nacionales, en que se reinvente hacia lo sencillo, que en gran medida es digital, y en que todas esas marcas con sus nuevos y relucientes logotipos no nos vendan únicamente emociones, que de eso ya vamos sobrados, que sigan lanzando promociones y contribuyendo a la sociedad, hay que devolver al medio ambiente lo que durante décadas le veníamos quitando; últimamente vemos saltar delfines en la ría desde la ventana.

“El contexto actual brinda una magnífica ocasión para potenciar el valor y la notoriedad de la marca destacando por encima de la competencia”

Confío también en no acabar la ya tradición de nuestras video llamadas familiares y de amigos, en no dejar de reconocer, -como sociedad-, a los profesionales realmente imprescindibles; y en volver a pensar, como ya hiciera mi abuelo en lo verdaderamente importante.

Impacto en los patrones de consumo

La actual crisis provocada por la COVID-19 está teniendo un gran impacto en los patrones de consumo. Entender su evolución se hace indispensable para que las marcas afronten el nuevo ecosistema con éxito.

Tendencias

1. Nuevos hábitos de compra

2. Consumidor más cauteloso

3. Reformulación de nuevos productos/servicios

4. Diferentes patrones de consumo de medios

5. Desarrollo digital

Estrategias 

1- Innovación (flexibilidad)

2. Reducción de tiempos (rapidez)

*** Tangibilización de la oferta. Los beneficios funcionales cobrarán mayor relevancia. 

Acciones

1.- Fortalecer la marca

2.- Incrementar la notoriedad

3.- Enriquecer el vínculo con consumidores y usuarios

Que se concretan en: 

+ Mayor comunicación y servicios digitales. 

+ Nuevos logotipos y conceptos.

+ Nuevos horarios de servicio. 

+ Nuevos productos y servicios. 

+ Nueva estrategia promocional.

+ Mayor relevancia de la RSC. 

+ Nuevos modelos de colaboración.

+ Mayor contacto con el consumidor.

Conclusión

El tiempo no es más que la medida de la magnitud del cambio. Probablemente nos parecerá una eternidad cuando echemos la vista atrás y nos demos cuenta que, parte lo que veníamos haciendo, ya no funciona en el nuevo modelo comercial.

Afortunadamente, dentro de todo sistema caótico podremos hallar un orden, y en cada crisis una nueva oportunidad. 

Ser conscientes de ello es el primer paso para el éxito.        

Es tiempo de reinventarse.