La Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo ha propuesto prohibir términos como “hamburguesa vegetariana” o “salchicha vegana”. Algunos de los europarlamentarios que apoyan la iniciativa han sugerido utilizar en su lugar palabras como discos, cilindros o tubos vegetales. El motivo en el que se sustenta la propuesta es la supuesta confusión de los consumidores ante el etiquetado actual.

Sin embargo, la enmienda presentada por el socialdemócrata Éric Andrieu, no tiene como base ningún estudio de mercado o sociológico y no existe prueba alguna de que los consumidores de este tipo de productos encuentren engañosa la terminología actual. No solo no existe confusión, sino que además los consumidores tampoco quieren que se cambie esta nomenclatura. De hecho, en una encuesta llevada a cabo por la agencia Ingredient Communication , 3 de cada 4 personas no apoyaba la prohibición. El motivo más recurrente que alegaron los encuestados para justificar el uso de términos como “hamburguesa vegetal” es que “describen con precisión la naturaleza y el formato del producto”.

Los consumidores no solo no están confundidos por el etiquetado de las alternativas vegetales a la carne, sino que apuestan cada vez más por ellas. De hecho, según un estudio realizado por el Proyecto TRUE , el consumo de “carne vegetal” hecha a partir de legumbres aumentó en un 451% de 2013 a 2017. En España, según Nielsen, el mercado de alternvativas vegetales a la carne alcanzó el año pasado un tamaño de 40,8 millones de euros. A nivel mundial, en 2018 el mercado global de “carne vegetal” ha alcanzado los 4,63 mil millones de dólares y se preveé que alcanzará los 6,43 mil millones de dólares en 2023 .

Esta tendencia global de consumo parece evidenciar que cada vez más personas quieren disfrutar de los sabores y texturas a los que están acostumbradas, pero de manera más sostenible. Por eso, cada vez más consumidores optan por priorizar la proteína vegetal, eliminando o reduciendo al máximo su consumo de animales. En España, 1 de cada 5 personas ya no consume carne . Así, no es de extrañar que, según un reciente estudio de AT Kearney , se anticipe que para 2040 sólo el 40% de la carne consumida será de origen animal, mientras que el 25% será de origen vegetal y el 35% será carne cultivada.

Pero este avance imparable podría verse frenado por la nueva nomenclatura. Las alternativas propuestas (disco, tubo, cilindro) no resultan evocadoras y mucho menos representativas de un producto de consumo alimentario. En lugar de evitar la confusión a la que la Comisión hace referencia la aumentaría, ralentizando el crecimiento de un mercado que está en auge y generando el rechazo de unos consumidores ya concienciados.

Además, la nueva ley también perjudicaría a las empresas que fabrican estos productos, coartando su libertad de mercado. Por ejemplo, la compañía estadounidense Beyond Meat se vería obligada a cambiar no solo el etiquetado de sus productos, que quizás pasarían a llamarse Beyond Disc o Beyond Tube, sino también el de toda la compañía. La crisis de identidad estaría servida, pues ya no podría seguir utilizando el nombre de aquellos productos cárnicos que lleva años trabajando por emular.

Sin evidencia de que los consumidores estén confundidos y temiendo que este cambio puede frenar la evolución hacia una alimentación más vegetal, aprobar esta ley se antoja no solo innecesario sino también contraproducente. Por eso, organizaciones como ProVeg o Greenpeace han trasladado sus preocupaciones en una carta a los europarlamentarios, solicitando que no aprueben esta enmienda. Explican que es “un mero intento de restringir el acceso de los consumidores a los productos por los que han mostrado interés”. Asimismo, en su petición las organizaciones alertan de que otros etiquetados mucho más confusos no están siendo regulados. Como es el caso de los términos “natural” o “fresco”, que se usan para inducir al consumidor a creer que esos productos provienen de animales criados en pastos cuando en realidad son explotados en sistemas de producción intensivos.

Con el fin de evitar que la prohibición de los términos como “hamburguesa vegetal” salga adelante, la organización por la conciencia alimentaria ProVeg ha lanzado recientemente una petición online . La iniciativa ha superado ya las 60.000 firmas y quiere llegar a las 100.000 antes de septiembre.

“Evitar que la prohibición prospere garantiza la libertad de las empresas, el respeto a los consumidores y, especialmente, un modelo alimentario más respetuoso con los animales, el planeta y nuestra salud”

Evitar que la prohibición prospere garantiza la libertad de las empresas, el respeto a los consumidores y, especialmente, un modelo alimentario más respetuoso con los animales, el planeta y nuestra salud. A saber: un modelo que pasa inevitablemente por priorizar la proteína vegetal frente a la animal; un modelo que debe facilitar un marco legislativo para el cambio de alimentación, incentivando con medidas fiscales la producción de alternativas vegetales; y un modelo que utilice la Política Agrícola Común para garantizar la producción y el consumo sostenible de alimentos.

En suma, los ciudadanos europeos están cada vez más más concienciados sobre los urgentes problemas medioambientales, de bienestar animal y de salud y están apostando cada vez más por una alimentación vegetal, haciendo que la demanda de alternativas a la carne aumente. Por ello, al Parlamento Europeo le corresponde responder a esta demanda y fomentar el desarrollo de los productos a base de plantas en vez de frenarlo con prohibiciones innecesarias.