Tiendas y distribuidores suelen no tomarse muy en serio que pueden ser objeto de robo por parte de sus propios empleados. Desafortunadamente, es un problema real, ya sea el robo de artículos o el uso fraudulento de los descuentos que se ofrecen al personal. Los robos por parte de empleados representan hasta el 28% de las pérdidas de inventario que no tienen explicación en el mundo, según un reciente informe del Barómetro mundial del hurto.

Para evitar esos robos, es en primer lugar importante que los empleadores sean conscientes de que los empleados pueden cometer robos debido a presiones financieras en su vida personal o a un descontento general con su empleador. Independientemente de las razones emocionales que incitan a los empleados a robar, sus motivaciones están estrechamente vinculadas al hecho de que piensan que no se les va a pillar.

La disuasión puede acabar con la pérdida desconocida. Y poner en marcha un sofisticado sistema de detección es sin lugar a dudas la solución más efectiva para disuadir. Así, el uso de la videovigilancia y el etiquetado de seguridad básico son unas soluciones a largo plazo elegidas por muchas empresas.

Pero las soluciones tecnológicas tradicionales son eficaces hasta cierto punto solo. Permiten detectar un robo y pueden servir de prueba admisible si un procesamiento es iniciado pero tienen varios inconvenientes: las cámaras no cubren los puntos ciegos y su uso con el fin de confirmar una sospecha está condicionada a la presencia de un vigilante en el momento del robo o a una búsqueda manual entre horas y horas de grabación.

"Los robos por parte de empleados representan hasta el 28% de las pérdidas de inventario"

Mediante el uso de tecnologías más avanzadas, los empleadores pueden en cambio adquirir una precisión y una eficiencia mucho mayor en la detección y prevención de los hurtos cometidos por su personal. ¿De qué manera? Integrando un proceso de inventario en tiempo real para parar esos procedimientos. Este sistema funciona a través de etiquetas de precio electrónicos atadas a cada producto que están vinculadas a un programa informático de control que muestra esos datos en tiempo real en una plataforma central.

De esta forma, los minoristas pueden ver inmediatamente el estado preciso de su inventario. Si existe una sospecha de robo de mercancías por un empleado, pueden comprobar de inmediato los datos del inventario para apoyar sus investigaciones. En un solo momento, se puede determinar cuántos elementos perteneciendo a un código de artículo deben estar en stock, sin que haga falta comprobarlo manualmente. Si la sospecha es averiguada, los métodos de seguridad más tradicionales sirven para testificar. Y del mismo modo, si un miembro del personal utiliza sus privilegios de empleado para escanear artículos más caros con el fin de reducir sus precios, la tecnología de gestión de las etiquetas de precio y del inventario lo detectará.

La ventaja principal de ese sistema es que los empresarios tienen una visión instantánea de los datos que buscan. Además, el análisis de esta información durante un período más largo puede detectar actividades sospechosas en la gestión del inventario: "anomalías" causadas por robos recurrentes que normalmente pasarían desapercibidas.

Pero los beneficios van más allá de las medidas anti-robo. Algunas etiquetas de precios electrónicos, como la solución EllaFashion son, por ejemplo, mucho más sofisticadas que las etiquetas de seguridad tradicionales. Los avances tecnológicos no solo hacen posible que sean utilizadas para realizar un seguimiento de los inventarios y de los robos, sino que ofrecen también una visualización de los precios dinámicos, permitiendo a los minoristas cambiar los precios de una gama completa en un instante y a distancia.

Esa tecnología puede integrar medidas anti-robo en una perspectiva multicanal, permitiendo mejorar constantemente el dinamismo y la flexibilidad de una empresa. Disuadir a los empleados de cometer robos de una manera eficaz y precisa es solo una de sus muchas ventajas.