El Green Deal ha supuesto para los países de la UE una revolución silenciosa en muchos aspectos, seguramente éramos pocos los que intuíamos que se estaba cuajando un movimiento que con toda probabilidad actuaría en muchos ámbitos que en un principio era difícil de suponer.

La alimentación o mejor dicho la agroalimentación no ha permanecido ni permanece ajena al Green Deal, en nuestro caso la UE ha preferido particularizar y orientar su enfoque a la denominada “FARM TO FORK (F2F)”, donde se establece una verdadera estrategia de acción para acercar nuestro sector de forma real y evidente a la SOSTENIBILIDAD (ODS – ONU, Economía Circular…).

En definitiva, cómo definir y establecer nuestro sistema alimentario, principalmente basado en prácticas de tipo económico para que sea compatible con el entorno natural de forma que se reduzca y se reconduzca esa titánica lucha entre la parte ECONÓMICA vs MEDIO AMBIENTE.

“Cómo definir y establecer nuestro sistema alimentario, principalmente basado en prácticas de tipo económico para que sea compatible con el entorno natural”

La cadena agroalimentaria es un ente complejo, con muchos y variados eslabones que en muchas ocasiones actúan bajo intereses y acciones totalmente opuestas y en plena contradicción, si bien se ha demostrado que cuando existe un trabajo conjunto los resultados acaban generando el tan ansiado win-win que todos los “gurús del management” defienden.

F2F significa poder acercar en si todos los elementos participantes en esta cadena, generar los medios y los procedimientos para que la materia prima, nuestro tan apreciado producto del campo o de la granja, entre en nuestros hogares con las mejores características organolépticas, nutritivas, accesible en precio, exento de aditivos y con el resto de las propiedades que debe poseer un alimento. Como tuve la ocasión de oír en un webinar sobre alimentación, “que mejor opción que el envase de nuestro producto sea su propia cobertura natural” y hasta en esos extremos se aplica el F2F como es el caso de la reducción de plástico en envasado.

Pero entonces, ¿qué nos aporta la puesta en marcha de una estrategia de este tipo? Voy a tratar de ser sintético y centrarme en ideas básicas que permitan su comprensión y aplicación partiendo de un lema fundamental “SISTEMA ALIMENTARIO SALUDABLE Y SOSTENIBLE”.

Para ello vehiculamos las siguientes variables:

• Reducción de la huella climática y ambiental (Climate Food Print)

• Seguridad Alimentaria y por ende mejorar la Salud Pública (Food Security)

• Cambio hacia un modelo de Producción Sostenible (Global Transition)

• Ser perceptivo y abrir nuestras miras hacia Nuevas Oportunidades (New Opportunities)

• Sistema alimentario robusto y adaptable a cambios (Strong and Resilience)

Para cada uno de estos puntos se establecen acciones prioritarias, ya a nivel práctico, que serían de aplicación incluso estableciendo temporalidades para conseguir los objetivos concretos en cada caso. A los ya citados dentro del artículos añadiré los que se refieren a las primeras partes de la cadena de valor como son:

• Uso sostenible de Pesticidas, acciones para gestión integral de plagas (reducción uso 50%)

 • Formular productos sanitarios en base a sustancias activas biológicas (reducción uso 20%)

 • Promover la Agricultura Ecológica (tanto a nivel de participación en el mercado como en suelo dedicado – cuota 25%-)

• Captura de carbono en suelos agrícolas

• Aumento de áreas protegidas (hasta el 30% de la superficie UE) • Reforestar (hasta 3.000 millones de árboles)

También en afectación a animales:

• Reducción 50% de antimicrobianos tanto para uso en granja como en acuicultura

• Aplicar y reforzar medidas en bienestar animal

En estos casos la PAC (Política Agraria Comunitaria) será, y de hecho está siendo, una herramienta fundamental y prioritaria para que se vehicule la transición que permita la consecución de los estos potentes objetivos.

Serán los países miembros los que establezcan los planes de actuación (partiendo del Plan Estratégico definido) y ahí por lo tanto deberá existir una amplia participación, transparencia en la información y una adecuada gestión que permita aportar los fondos necesarios, justificados, junto con el resto de los recursos para alcanzar las metas establecidas.

Si continuamos avanzando en la cadena de valor del sector agroalimentario, recordemos que uno de los puntos clave de esta estrategia es la visión como un TODO integrador, quiero destacar la preponderancia y relevancia que se le da al CONSUMIDOR. Es necesario generar su EMPODERAMIENTO.

Pasa de ser un mero receptor/comprador a formar parte de la generación de acciones para cumplir los objetivos establecidos. Así pues, parte de un dato que ya nos posiciona; más del 50% de la población de UE estaría en valores calificables como sobrepeso. Por tanto, generemos el Plan de Acción para hacer descender ese valor junto a otras variables que permitan mejorar los valores nutricionales y de bienestar, y por ende, reducir de forma directa la presión asistencial y sanitaria. (ej. menor número de enfermedades cardiovasculares).

Pero no nos detengamos solo en estos aspectos, entremos en áreas que también van ligadas por la acción directa sobre el medio ambiente como la reducción del FOOD PRINT (es decir la huella que deja nuestro sistema) como también el ámbito de la vía económica.

De ahí se derivan las acciones sobre los demás elementos de la cadena de valor, contemplando los siguientes:

1) Reducción del desperdicio alimentario

2) Reducción de la utilización de plásticos en el envasado y embalaje

3) Menor cantidad de productos procesados

4) Reducción de los aditivos

5) Aprovechamiento y fomento de las cadenas cortas de suministro (locales o entornos cercanos)

6) Alimentos con valores nutritivos y nutricionales participantes de dietas equilibradas (Dieta Mediterránea).

7) Seguridad Alimentaria 8) Eficiencia energética y de recursos (ej. Agua)

Es fácilmente deducible que una de las principales herramientas que se deberá potenciar es la denominada I+D+i, de forma que se permita generar alternativas tanto en la composición, productos, procesado/producción, manipulación, logística, seguridad, envases, ... y en definitiva en la gestión de nuestros alimentos. Este hecho no es sencillo a pesar de que la I+D+i está inmersa ya en el ADN de nuestras empresas. En esta parte es clave la potenciación de líneas de colaboración con Institutos y Centros Tecnológicos y Universidades en proyectos transversales con el sector productivo/retail con una clara visión práctica y empresarial.

“¿Y nuestra cadena de valor agroalimentaria? ¿Está preparada? ¿Existen ejemplos donde ya se esté llevando a cabo esta estrategia, obviamente con éxito?”

Sumo a la anterior otra potente herramienta muy establecida en nuestra sociedad, la Gestión de la Información, es decir, utilicemos los potentes medios actuales para poder aportar al consumidor (recordemos que es clave y necesitamos EMPODERARLO) la información necesaria para que pueda ejercer como tal. Campañas explicativas, Planes de marketing y publicidad, Formación en las escuelas, apoyo a iniciativas donde se conjugue sostenibilidad y alimentación.

Un ejemplo claro lo tenemos en los avances de información aportadas en las etiquetas de los alimentos. La propuesta iría dirigida a potenciar en las mismas un marco acorde a los conceptos de SOSTENIBILIDAD, reducir el exceso de información (a menudo con demasiados tecnicismos o desbordada en datos y cifras), apostando por sistemas más intuitivos y directos. La tecnología en estos campos existe, apliquémosla.

¿Y nuestra cadena de valor agroalimentaria? ¿Está preparada? ¿Existen ejemplos donde ya se esté llevando a cabo esta estrategia, obviamente con éxito?

Para responder a estas preguntas es probable que fueran necesarios varios estudios, DAFO’s, estudios económicos, informes y visiones desde diferentes ópticas y expertos. Tenemos un sector agroalimentario potente, que ha pasado ser calificado como clave y por tanto estratégico en nuestra economía (solo hace falta ver las cifras y su capacidad de respuesta frente a la pandemia). Si bien obviamente tiene debilidades y por tanto tiene que afrontar estrategias de este tipo deben llevar implícitos cambios y transformaciones que permitan la implantación de los planes de acción que se definan.

Quiero ser optimista y lo fundamento en que ya ahora, y en algunos casos desde hace tiempo, tenemos empresas que forman parte de nuestro ecosistema de alimentación que han surgido e implementado modelos de negocio donde el F2F ha sido una prioridad (sin estar escrito ni establecido por la UE) y que son realmente modelos de éxito en su ámbito.

El punto clave y que debemos considerar desde todos los ámbitos de nuestro ecosistema alimentario (eslabones de la cadena agroalimentaria), es que F2F no tiene alternativa.

No hay posibilidad de generar un “mercado” paralelo que sea “sin F2F”.

Por lo tanto cuando establezcamos nuestro Plan Estratégico necesitamos que la columna vertebral del mismo se diseñe teniendo en cuenta la Sostenibilidad. No es una imposición es una necesidad.