Fácil, rápido y completo, así es el menú típico de los hogares españoles. Mientras en las zonas más vanguardistas de las grandes ciudades están cada vez más presentes nuevos conceptos culinarios como el Raw food, los superfoods, o el clean eating… las mesas españolas se acercan cada vez más a las tendencias que nos rodean.

"Los platos caseros están presentes en un 86% de las comidas y cenas, a pesar de estar perdiendo peso en favor de opciones rápidas como el bocadillo o el picoteo"

Si echamos la vista atrás y analizamos cuáles eran nuestros hábitos de consumo en el 2012, nos sorprendería ver cómo hemos cambiado en tan poco tiempo. Gracias a nuestro panel de hábitos de consumo en el hogar, Worldpanel Usage, hemos podido hacer esa comparativa y cuantificar cuán diferente es nuestra alimentación actual.

¡Adios menú, hola plato único!

Pensar en un menú español que no incluya primero, segundo y postre puede resultar extraño, y más en un país de arraigadas costumbres culinarias y con una reputada dieta mediterránea. Sin embargo, lo cierto es que esta tradicional estampa está cambiando en favor de menús más desestructurados, en los que prima la conveniencia y la rapidez. Desde 2012, el tradicional menú de 3 platos ha perdido presencia en un 2,8% de comidas y cenas, al tiempo que ha aumentado el consumo de platos para compartir (en un 3,1% más de los platos), e incluso el de los menús con un único plato (1% más).

Esta migración hacia un menú simplificado afecta, como es lógico, al tipo de platos consumidos. Si bien los platos de carne siguen estando presentes en el 33% de las ocasiones, comienzan a acusar un descenso en favor de otros platos, como los de base de verdura, legumbres o huevos. Pero donde realmente se aprecia este cambio no es tanto en el plato o el producto en sí, sino en la forma de consumirlos. Por ejemplo, las ensaladas crecen en tamaño e ingredientes al convertirse en plato único, o las legumbres aparecen como alternativa completa en un plato único.

Eso sí, los platos caseros siguen siendo los reyes de nuestra dieta, no en vano están presentes en un 86% de las comidas y cenas, a pesar de estar perdiendo peso en favor de opciones rápidas como el bocadillo o el picoteo. Así, mientras desde 2012 se preparan un 4,5% menos de platos caseros, los bocadillos y los platos preparados han crecido por encima del 2% en el mismo periodo. Los platos de snack y picoteo, habituales también en estas ocasiones de consumo (35,3% de todas las comidas y cenas) también han evolucionado positivamente, aunque con un crecimiento más modesto ( 0,7% vs 2012).

El consumo entre horas al alza

Otra de las implicaciones de hacer comidas más "simples" y menos copiosas es que crece el consumo entre horas, alargándose la carga nutricional a lo largo del día. De hecho, este consumo, especialmente el de media mañana, es el único que crece en el hogar y compensa el descenso de ocasiones en las comidas principales (desayunos, comidas y cenas), dejando un balance de un -0,7% menos de ingestas per cápita en el hogar que en 2016.

Así pues, el consumo de fruta, que se ha visto afectado en las comidas principales por la caída del postre, está redirigiendo toda esa pérdida hacia un mayor consumo entre horas. Por su parte el consumo de leche, que está sufriendo por el menor número de desayunos en casa, y pese a estar más relacionado con desayunos dulces, está creciendo entre los desayunos salados, que están ganando importancia.

Todo ello genera oportunidades para las marcas, que pueden adaptar sus productos a estos nuevos momentos de consumo y compensar la caída de aquellos que están reduciéndose. De hecho, en este escenario de trasvase entre categorías y/o momentos, algunas marcas están comenzando a adaptarse a las nuevas exigencias del consumidor: bien desde una propuesta más funcional como Gullón con su línea de galletas Digestive; o desde una propuesta de salud como las que ofrece Cuétara y Bella Easo, con sus líneas de galleta y bollería sin azúcar.

Somos lo que comemos

¿Qué diferencia la actual demanda de rapidez y comodidad de la que venimos atendiendo desde hace años? Ya no buscamos solo rapidez, buscamos una rapidez sana, buena para nuestra salud y bienestar. Ese es el matiz que explica nuestras actitudes hacia la alimentación y que, en buena medida, condicionan nuestro comportamiento de compra y consumo. De ahí que para tres de cada cuatro españoles sea importante seguir una dieta sana.

Salud y alimentación siempre han estado vinculadas, pero ahora hablamos de una "salud nutricional". Parafraseando el título de un conocido blog, Nutrition is the new black. La concienciación popular hacia los llamados superalimentos se refleja en el consumo, y algunos de los más populares como el brócoli o el aguacate crecen de forma notable en nuestras preferencias de compra habitual al tiempo que reducimos nuestra ingesta de azúcar, sal o grasas.

La preocupación por la salud no solo se refleja en los alimentos y los métodos de preparación. Incluso en el "snacking" de entre horas, que se suele regir por un consumo por placer, sigue creciendo impulsado por motivos de salud, en la figura de frutas y frutos secos.

Dime cuánto te mueves y te diré cómo comes

Por no hablar de otro concepto asociado a la salud como es el deporte. El porcentaje de población que se declara sedentaria ha decrecido en 8 puntos en los últimos 5 años, creciendo sobre todo el porcentaje de deportistas habituales (3 o más entrenos por semana), que ya suponen una cuarta parte de la población. Este crecimiento también abre una importante oportunidad para el mercado de alimentación y bebidas.

Las personas que practican deporte habitualmente realizan 90 actos de consumo más al año que aquellas que no realizan ninguna actividad física. Estos consumos adicionales los realizan sobre todo entre horas, mientras que consumen un 6,7% menos en comidas principales (desayunos, almuerzos y cenas).

"Las personas que practican deporte habitualmente realizan 90 actos de consumo más al año que aquellas que no realizan ninguna actividad física"

Todo lo mencionado anteriormente en relación con hábitos de consumo saludables tiene en estos individuos su mejor exponente. Sus platos son más caseros, cocinan más al vapor, a la plancha y en guisado que la media, y comen menos bocadillos. En el menú, eso se traduce en que las personas deportistas consumen el doble de ensaladas de arroz y legumbre, pero también más sepia, salmón, atún o bacalao. Por el contrario, realizan menos ingestas de patatas fritas, paella, ternera o cerdo. Es decir, consumen más proteínas y menos azúcar que la media de la población.

Además, el precio medio por ingesta entre deportistas es de 4,13€, un 6% más que los no deportistas, lo que se traduce en 652 euros más al año en alimentación.

En definitiva, poco a poco el estilo de vida saludable, aunado a la conveniencia y simplificación, se afianza y caracteriza el consumo de alimentos y bebidas en los hogares españoles. Esta tendencia plantea retos y oportunidades a las marcas, constituyéndose en un punto de inflexión para adaptarse y capitalizar los escenarios de futuro. Es un hecho que la mesa de los hogares en España ha cambiado, y nos aporta indicios de que la competencia se intensificará y transcenderá a la propia categoría y momentos de consumo habituales.