La industria de la alimentación y bebidas siempre ha sido un pilar fundamental del sector manufacturero español, representa en torno al 2,6% del PIB, y se ha caracterizado por sus grandes estándares de higiene y seguridad. En este último año, la pandemia nos ha recordado la importancia de consumir unos alimentos que cumplan con todas las medidas de seguridad y estándares de calidad óptimos. 

La actual crisis sanitaria ha hecho que las empresas tengan que insistir de manera especial en estas prácticas de higiene y seguridad y comprobar que no hay desviaciones. Durante estos meses, la manufactura alimentaria se ha tenido que aclimatar a unas condiciones cambiantes para seguir dando un servicio de calidad a los clientes, ya que cada vez más la limpieza y la seguridad son importantes vectores de decisión para los consumidores que han pasado de demandar productos seguros a demandarlos en establecimientos fiables.  

”La pandemia nos ha recordado la importancia de consumir unos alimentos que cumplan con todas las medidas de seguridad y estándares de calidad óptimos”

Además, el sector ha sabido captar las oportunidades que siempre afloran en épocas de crisis y ha extraído aprendizajes que apuntan hacia nuevos métodos y aproximaciones para abordar la seguridad en el abastecimiento de alimentos. 

Por un lado, el equipo humano centra ahora la nueva cultura de la seguridad alimentaria. Antes de la pandemia, todo se enfocaba mayoritariamente en abordar el comportamiento de los trabajadores en las fincas e industrias alimentarias y en su compromiso a la hora de llevar a cabo su trabajo con las mayores garantías de seguridad. Sin embargo, la pandemia nos mostró que es más que eso, es una nueva cultura de seguridad alimentaria que también implica mantener a los trabajadores seguros y proteger nuestra cadena de abastecimiento. 

El otro gran cambio lo encontramos en la digitalización y transformación hacia la industria 4.0 para mantener la competitividad. Cada vez son más altos los requerimientos de calidad y estandarización que demandan las cadenas de distribución y las exigencias del marco regulatorio en materia de trazabilidad y seguridad alimentaria y la mejor manera de responder a estas cuestiones pasa por la digitalización. En este sentido, la tecnología vinculada a la Industria 4.0 ha empezado a calar en las empresas españolas. Los controles de calidad o el triaje son algunos de los aspectos en lo que se está apostando por maquinaria inteligente que aumente la fiabilidad de estos procesos. 

Sin duda, la pandemia ha puesto de manifiesto la fuerza motriz que es la industria alimentaria para España y la importancia de que establezca fuertes protocolos de higiene y seguridad en consonancia con la visión europea “from farm to fork” que aboga por un sistema alimentario más seguro, saludable y sostenible como piedra angular del Pacto Verde Europeo.