En un mundo cada vez más digital, la sociedad demanda soluciones prácticas que le permitan disfrutar de una vida más fácil y cómoda. El nuevo consumidor está hiperconectado, posee numerosos dispositivos y utiliza diferentes canales para informarse y comunicarse, alternándolos de forma continuada a lo largo del día dependiendo del contexto en el que se encuentre.

Gracias a la digitalización nos acercamos todavía más a estos consumidores, lo que nos permite escucharlos, conocerlos e incluso conectar con ellos de manera personal y directa. En este contexto, se han establecido nuevas tendencias ligadas a la tecnología que han hecho evolucionar y cambiar muchos de los procesos que se hacían con medios tradicionales. Desde buscar piso o restaurante, a preparar toda una compra. Y en concreto en el segmento de las compras, más allá del e-commerce, empiezan a aparecer en el mercado nuevas herramientas digitales con el propósito de ayudar a los consumidores en la preparación y ahorro de la compra familiar y que pretenden conectar las tiendas físicas poniendo las sus ofertas y toda la información de estas a un solo click del usuario.

"El usuario, a nivel de experiencia, se encuentra en un solo mercado y las empresas en términos de medición lo hacen en dos: el digital y el tradicional"

En esta línea se generan oportunidades de revolución para medios tan tradicionales como los folletos y catálogos en papel, que a través de los smartphones o de la web, están disponible para el consumidor las 24 horas del día, los 365 días al año, y de manera geo-localizada, es decir teniendo en cuenta donde está el consumidor en ese momento. El catálogo digital se ha convertido, hoy, en una alternativa eficaz y económica que hace que sean cada vez más los distribuidores que deciden optar por una estrategia de comunicación mixta que complemente la distribución del folleto impreso con la versión digital.

Pero esta multiplicación de soportes y canales derivados del avance de las nuevas tecnologías sitúa a las empresas ante un reto de medición, una situación a la que muchos retailers se enfrentan actualmente. Y, para conseguir el éxito en sus acciones, combinan la cobertura y visibilidad del catálogo en papel con la eficiencia y medición que aporta el folleto digital, con el objetivo de alcanzar a nuevos consumidores, volver a ser relevantes para los que el papel ya no es interesante y finalmente generar y aumentar tráfico y ventas en la tienda física.

El usuario, a nivel de experiencia, se encuentra en un solo mercado y las empresas en términos de medición lo hacen en dos: el digital y el tradicional. Sin embargo, la integración de ambos es fundamental para el éxito; por eso, el hecho de que la estrategia online no vaya de la mano de la offline plantea un problema serio.

El webrooming representa una gran oportunidad para utilizar nuevos canales de comunicación online alineándolos con los ya existentes y convirtiendo, así, los medios digitales en el mejor aliado de las tiendas físicas. El catálogo digital aporta toda la información sobre el comportamiento del consumidor de tienda local física, en el entorno digital: gustos e intereses, hábitos de búsqueda, así como disponer de todas las métricas de las interacciones realizadas por los usuarios con el folleto.

Al igual que en el buzón de nuestra casa podemos encontrar ofertas de todo tipo, en internet, lo que en este medio el consumidor decidirá y pedirá solo aquellas que necesite en cada momento. En internet no es un juego de volumen sino de calidad, y dando una buena experiencia al usuario este repetirá. El formato de catálogo en el mundo digital permite presentar un resumen de lo mejor de cada tienda. Los datos demuestran que este formato engancha al usuario que mira de media 15 y 25 páginas dependiendo de la longitud del catálogo lo que le permite descubrir en su lectura ofertas o productos que igual no esperaba encontrar en esa tienda. El cómo usar esas interacciones y sobretodo los datos que estas nos dejan, son el gran reto y a la vez la oportunidad clave para conseguir el máximo retorno.

La irrupción de plataformas de este tipo en el mercado ha supuesto una verdadera revolución en la manera cómo preparan las compras los usuarios y en la manera cómo distribuyen sus ofertas los comercios. Pero esto solo es el principio. Las acciones basadas en la ubicación física o "geo-localizadas" deberán ser uno de los ejes sobre los que se fundamente la estrategia de marketing de los distribuidores, si estos quieren aprovechar todo el potencial de las nuevas tendencias de proximidad y localidad, y no solo en modo intrusivo sino para aprender y entender qué es lo que ese usuario puede querer en cada momento.