La multinacional de bebidas refrescantes Coca-Cola tiene previsto invertir 200 millones de francos (5.000 millones de pesetas) durante los próximos cinco años en su embotelladora situada en la localidad francesa de Dunquerke, con el objetivo de concentrar en este centro el 20% de la fabricación total de la marca para Europa Occidental. Para ello, dicha inversión se destinará a la construcción de dos nuevas líneas de fabricación, que se añadirán a las cuatro ya existentes y que supondrán la creación de 30 nuevos puestos de trabajo. Las actuales líneas de producción, destinadas a las marcas Coca-Cola, Cherry Coke, Sprite y Fanta, cuentan con una capacidad de 100 latas por segundo, lo que significa 1,5 millones de unidades al año.