El estudio “Vivir solo, los 360 grados de los hogares unipersonales”, realizado por la consultora TNS Worldpanel, desvela que los denominados “singles” ponen por delante el placer frente a otras motivaciones a la hora de hacer la compra. Así, este colectivo suele permitirse pequeños placeres diarios, siendo grandes consumidores de productos como galletas con chocolate, helados, vinos o yogures premium. En general, los singles siguen horarios de comida menos estructurados que otros modelos de hogar, tienden a cenar delante del televisor y declaran ahorrar para darse caprichos.

Ana Berdié, directora de Marketing de TNS Worldpanel, ha asegurado: “Los singles jóvenes son muy hedonistas, impulsivos y caprichosos, despreocupados, y no les gusta lo relacionado con las tareas propias de gestionar su hogar. En alimentación, se rigen por la conveniencia y la facilidad. Pero, el 30% de las ocasiones en que comen algo en casa, la elección sigue los impulsos del placer”.

El estudio de TNS concluye apuntando la tendencia creciente en el sector hacia los productos orientados a este colectivo, desde lanzamientos de tamaños single como complemento del surtido actual que suele abarcar un formato familiar y otro regular; reducción del pack promedio (monodosis), más propuestas de snacking o picoteo, e incluso la crecaión de establecimientos especializados en cubrir las necesidades de los singles.

En España, el colectivo de singles está representado actualmente por 3,4 millones de hogares unipersonales, lo que supone el 21% del total. Actualmente, este grupo concentra el 13% del gasto realizado en los productos del sector de gran consumo. En total, incluyendo los frescos perecederos, genera un mercado de más de 7.000 millones de euros. Asimismo, en el conjunto de alimentación, bebidas, droguería y perfumería, el gasto anual per cápita de un hogar unipersonal es un 65% superior al promedio de los hogares españoles.

En los últimos diez años, los hogares unipersonales se han doblado en cifra absoluta dentro de la población española. Ha sido el cambio más destacable que se ha producido en la última década en relación a las estructuras familiares, para un país en el que, hace 20 años, lo corriente eran las familias numerosas y el divorcio era mucho menos común.

Todas las previsiones apuntan a que este colectivo seguirá en aumento. El recorrido que puede alcanzar la tendencia social de vivir solo en España es enorme si se compara con países como Francia, Reino Unido, Holanda o Alemania, en los que este target rebasa los umbrales del 30%, mientras que en los países nórdicos llega a suponer el 37% de los hogares.