AMDPress.- España se sitúa como decimoséptimo país más atractivo para los inversores extranjeros, según el Índice de Confianza de la Inversión Extranjera Directa (FDI Confidence Index), basado en una encuesta anual que la consultora A.T. Kearney realiza entre directivos de las 1.000 mayores empresas del mundo.

Según el estudio, China e India son, con mucha diferencia, los mercados preferidos por los inversores. Además, la confianza en Brasil y México, que en años anteriores había disminuido, está en alza. Por cuarto año consecutivo, China es la localización preferida por los inversores extranjeros y, por primera vez, India consigue situarse en segunda posición. Por otra parte, EE UU desciende un puesto para situarse en tercer lugar y Reino Unido consigue mantenerse cuarto.

De hecho, más de un 40% de los entrevistados asegura que en los próximos tres años llevará a cabo inversiones en China e India, y casi uno de cada tres apuesta por las localizaciones de Europa del Este, principalmente Polonia y Rusia. A medida que las actividades ligadas a la innovación y el desarrollo adquieran una mayor movilidad, las empresas norteamericanas y de Europa Occidental apostarán por estos mercados en proceso de desarrollo para deslocalizar sus actividades.

En palabras de Manuel Nó, presidente de A.T. Kearney Iberia, “la inversión extranjera ha jugado un importante papel en el desarrollo de nuestro país, y son muchas las empresas multinacionales que están presentes y hacen una aportación muy importante al desarrollo del valor añadido de nuestra economía y del empleo”. Debido a la competencia de Europa del Este y Asia, y a pesar de seguir siendo un país atractivo, España ha perdido posiciones en el ranking, pasando del puesto 13 de 2004 al 17 de este año. La ampliación de la UE ha generado la aparición de nuevos mercados mucho más competitivos para los inversores extranjeros; los salarios en España son tres veces más altos que los de Polonia, República Checa o Hungría y nuestros ratios de productividad no consiguen compensarlos.

Esta situación explica por qué España ha perdido atractivo para las empresas industriales -del noveno puesto que ocupaba el pasado año al decimocuarto actual-, aunque sí ha ganado atractivo para las empresas mayoristas y para el mercado de la distribución, hasta situarse como el décimo país más valorado por este sector. Esta situación se debe al aumento de los ingresos per cápita y a los ratios de crecimiento que está obteniendo el mercado minorista (muy superior a la media que obtuvieron la mayoría de los países de la UE en los años 90).

Además, la implantación de empresas como Carrefour (Francia), Ahold (Holanda), Auchan (Francia) o Ikea (Suecia), entre otras, ha ayudado a transformar el sector de la distribución en nuestro país. A pesar de que el mercado español sigue estando fragmentado en comparación con nuestros vecinos europeos, se prevé que en los próximos años siga consolidándose, dando lugar a la aparición de centros comerciales, supermercados y outlets a gran escala, indica el estudio.

En este sentido, y en opinión de José Ignacio Nieto, director en A.T. Kearney Iberia y experto en el sector de distribución y productos de consumo, la elevada presencia de retailers de alimentación regionales, en general de pequeña dimensión y con posiciones de liderazgo en sus áreas, junto con el hecho de que algunos de ellos estén actualmente en manos de compañías de capital riesgo, podría facilitar la entrada de algún operador internacional con dificultades de crecimiento en su mercado natural o simplemente con vocación expansiva en otros mercados. Asimismo, Nieto señala la existencia de oportunidades de mercado para especialistas o “category killers” en categorías como electrónica de consumo y bricolaje, entre otros.