La cadena catalana Francisco Miró, con sede en Gavá (Barcelona), presentó el sábado pasado, 28 de julio, suspensión de pagos ante los juzgados de Gavà con un activo de 74,76 millones de euros (12.440 millones de pesetas) y un pasivo 67,13 millones de euros (11.170 millones de pesetas). Los acreedores superarían los 1.000 afectados, entre los que destacan numerosas entidades financieras. El juzgado, que ya ha admitido a trámite la suspensión, ha nombrado interventor-acreedor al BBVA.

La memoria que acompaña el expediente elevado al juzgado por la empresa señala como causas de la crisis el coste que supuso la apertura de ocho centros logísticos, las inversiones realizadas para diversificar la red; y la compra en septiembre de 2000 de la compañía Ibidis, de Ibiza, que atravesaba graves problemas financieros. La decisión de suspender pagos se precipitó al conocerse que Lácteas García Baquero, a quien se adeudan 137 millones de pesetas, había solicitado la declaración de quiebra necesaria.

Francisco Miró, que prevé alcanzar este año una facturación de 50.000 millones (un 20% más que en 2000), pertenece a los hermanos Miró Fisa y suministra a unas 1.100 tiendas asociadas con la marca Tandy; gestiona, además, una cadena de supermercados bajo la enseña Eurosuper, siete establecimientos mayoristas Eurocash (con unos 5.500 metros cuadrados), así como una veintena de centros Proxidis.

Recientemente, a mediados de julio pasado, Francisco Miró vendía a la alicantina Juan Fornés Fornés, de Pedreguer, los once supermercados Eurosuper que explotaba en la Comunidad Valenciana a través de las filiales Fisadis y Mercanals. Los establecimientos estaban situados en los municipios de Albal, Alberic, Alginet, Beniganim, Canals, Guadassuar, L´Olleria, Massanassa, Picassent, Real de Montroy y Villanueva de Castellón, todos ellos de la provincia de Valencia y con una superficie conjunta de 7.700 metros cuadrados.