AMDPress.- La cuarta edición del “Barómetro Europeo del Hurto en la Distribución”, dirigida de nuevo por el Centre for Retail Research (CRR) y con el patrocinio de Checkpoint Systems Europa, establece una relación directa entre el notable incremento de la inversión en seguridad, incluida la destinada a la protección de artículos en el punto de producción (etiquetado en origen), y la caída de un 2,2% de la pérdida desconocida general, en línea con la tendencia iniciada en 2003.

Los resultados del estudio, que hace referencia al período interanual junio 2003/junio 2004, proceden de las respuestas de 423 minoristas de 24 países europeos (entre los que se incluyen por primera vez siete países de Europa del Este que acaban de incorporarse a la UE) que representan en torno al 20% de la distribución europea.

El informe fija los costes de la delincuencia en la distribución minorista para el período citado en 33.000 millones de euros, la menor cifra registrada desde la primera edición del barómetro en 2000, rompiendo la tendencia de crecimiento de los años anteriores. En cuanto a la pérdida desconocida (total de pérdidas debidas a la delincuencia y al deterioro de la mercancía), se observa un descenso progresivo que este año se ha situado en un 1,34%. Pese a ello, el hurto interno creció del 28% al 29%, aunque el hurto externo sigue siendo la principal causa de pérdida desconocida, con un 48% del total. Por su parte, el deterioro de mercancías supuso el 16% de la pérdida desconocida, mientras que el 84% restante se atribuyó a actividades delictivas.

El éxito de la lucha antihurto se ha debido en gran medida a las inversiones en nuevas tecnologías. El gasto en seguridad se sitúa en la cifra récord de 7.207 millones de euros, un incremento de 300 millones frente al último barómetro. La suma destinada a seguridad equivale al 23% de los costes totales de la pérdida desconocida en el conjunto de países analizados.

Por otra parte, un 57% de los minoristas reciben productos etiquetados en origen y otro 16% sitúa a su empresa en las fases iniciales de algún programa de etiquetado en origen. En cuanto a la RFID (Radiofrecuencia de Identificación), un 9% de la muestra declara estar realizando pruebas de evaluación y la mayoría considera la tecnología como algo más que un medio para reducir la pérdida desconocida. Casi un 30% afirmó que tiene previsto iniciar sus pruebas con RFID en los próximos dos años y otro 20% entre los próximos tres y cinco años.