La industria española de alimentación y bebidas acusa los efectos de la Covid-19 y pone fin a un ciclo de seis años de crecimiento continuado en parámetros como la producción, el peso del valor añadido o la creación de empleo. Así, se desprende del Informe Económico Anual de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (Fiab), que recoge el comportamiento del sector durante el ejercicio 2020 y que ha sido presentado en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación por Mauricio García de Quevedo, director general de Fiab; Fernando Miranda, secretario general de Agricultura y Alimentación del Mapa; y Karina Pereira, directora de Finanzas, Estudios Económicos y Talento de Fiab. Aun así, los datos sitúan a los alimentos y bebidas como el sector industrial que mejor ha soportado el envite de la pandemia, con una caída menor a la de la industria manufacturera y el conjunto de la economía.

“Las empresas de alimentación y bebidas llevan años consolidando los cimientos de una industria robusta y estable. Este esfuerzo ha permitido que el sector resista mejor el fuerte impacto del Covid-19 y esté en condiciones, con el impulso y la colaboración público-privada, de liderar el cambio para la recuperación económica y social de España”, afirma el director general de Fiab, Mauricio García de Quevedo.

 

Las restricciones sobre el canal de la hostelería y la paralización del turismo arrastran a la producción a un descenso del 5,3%

A consecuencia de las medidas de contención para la expansión del coronavirus, la producción real del sector ha sumado 129.854 millones de euros y refleja un descenso del -5,3% con respecto a los resultados del ejercicio 2019. Sin embargo, esta caída se sitúa muy por debajo del descenso del conjunto de la economía española anotado en un -11%.

En línea con la producción, el Valor Añadido Bruto ha experimentado también un descenso hasta los 24.594€, es decir, un -8,37% inferior a los registros de 2019. La participación del VAB de los alimentos y bebidas sobre el total de la economía se ha mantenido en torno al 2,4% y en el 14,75% del total de la industria, lo cual subraya el carácter estratégico de los alimentos y bebidas.

El sector acusa especialmente los efectos de las restricciones sobre la hostelería y de la paralización de turismo. Este escenario ha impulsado las mayores pérdidas, especialmente en aquellos productos más vinculados a esta actividad, y que no han podido ser amortiguadas por el incremento de la demanda en el hogar o por la capacidad exportadora.

De hecho, el consumo en el hogar ha registrado un repunte del 16,15% y alcanzó los 71.319,9 millones de euros entre los meses de enero y noviembre, últimos datos disponibles. Las medidas de confinamiento han elevado el gasto medio per cápita realizado en el hogar cercano a los 1.610 euros, un comportamiento que representa un crecimiento del 19,0% con relación al mismo periodo del año previo.

Si tenemos en cuenta la cesta de productos que componen el IPC, la presencia de los alimentos y bebidas creció hasta representar el 20,34%, lo cual refleja el cambio en los hábitos de consumo generados por la pandemia.

Fortaleza exportadora

Las exportaciones de esta industria en 2020 alcanzaron los 33.945 millones de euros, un aumento 4,4% con respecto al año anterior. Algo que demuestra la solidez del sector español en el exterior y que ha estado muy apoyado en la demanda china de productos cárnicos, sin el cual, la industria acusaría la oscilación de los mercados internacionales y las limitaciones impuestas por la pandemia.

A consecuencia de la situación sanitaria, el saldo comercial de la industria de alimentación y bebidas ha sido de 12.608 millones de euros, un considerable aumento impulsado por la caída de las importaciones. A destacar, la base de las empresas exportadoras aumentan en un 1,3%. Si bien lo hace a un ritmo inferior que en 2019.

La demanda de productos cárnicos en China mantiene el pulso de las exportaciones

Por mercados, la UE sigue siendo el principal destino y absorbe el 54,9% de las exportaciones. La clasificación está liderada por Francia (4.915 millones de euros), seguido de Portugal (3.461 millones de euros), Italia (3.440 millones de euros) y Alemania (1.864 millones de euros). Fuera de la UE, hay que destacar el comportamiento de China (3.725 millones de euros), que en la clasificación general se sitúa como segundo socio comercial por el crecimiento de la demanda de productos cárnicos; Reino Unido (2.151 millones de euros), ya como tercer país; y Estados Unidos (1.885 millones de euros).

200 empresas menos

La pandemia ha dejado notar sus efectos sobre el tejido empresarial y en 2020 la industria de alimentación y bebidas contabilizó 30.573 industrias, una pérdida de 200 empresas con respecto a 2019. Las bajas se manifiestan principalmente en el tramo de las pequeñas empresas, aunque el peso de la PYME sigue en el 96% de toda la industria.

Durante este ejercicio, la industria de alimentación y bebidas ha mantenido el proceso de concentración empresarial que ya mostraba en años anteriores. Las grandes empresas (más de 200 empleados) se incrementaron en 21 nuevas industrias, de las cuales 5 corresponden a más de 1.000 empleados.

El resultado sobre el empleo revela un descenso del -1,1% en la cifra de afiliados a la Seguridad Social. Así, en 2020 la industria de alimentación y bebidas sumó 431.800 trabajadores directos. Teniendo en cuenta el grave escenario que supuso 2020, la industria de alimentación y bebidas destaca por los esfuerzos realizados en materia laboral, ya que el empleo directo de su actividad se ha visto afectado en menor medida al de la industria manufacturera (-2,2%) y del total de economía (-2,2%).

El comportamiento del empleo a partir del mes de marzo ejemplifica el deterioro económico y social producido por la pandemia, puesto que las cifras acumuladas hasta el mes de febrero mantenían una tónica favorable, mientras que el descenso experimentado en el mes de marzo de 2020 ya fue del 1,7%.

La aplicación de los ERTE ha contribuido, como en el resto de sectores, a amortiguar el golpe. Sin embargo, como sector esencial, los alimentos y bebidas han experimentado una evolución muy favorable en la recuperación de trabajadores de los ERTE, mostrando una reducción del -82,8% de los trabajadores en esta situación entre los meses de mayo y diciembre.

La industria de alimentación y bebidas prosigue su apuesta por el empleo femenino. Este segmento se elevó en 2020 hasta representar el 39,2%, superando el conjunto de la industria manufacturera (27,8%). Cabe destacar la visibilidad que adquiere el colectivo femenino en puestos de investigación, puesto que, en 2019, el 47,7% del empleo generado en I+D en la industria de alimentación y bebidas es femenino, más de 15 puntos porcentuales por encima del total de la industria.

Carácter estratégico del sector para liderar la recuperación

El director general de Fiab ha destacado el carácter estratégico del sector, imprescindible para impulsar la economía y liderar la recuperación. García de Quevedo ha recordado los siete grandes proyectos de Digitalización y Sostenibilidad para ser financiados con fondos europeos que empresas del Consejo de Dirección de Fiab han presentado al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Fiab insiste en la importancia de que el sector acceda a los fondos europeos y reitera que es imprescindible descartar cualquier subida de impuestos para asegurar la competitividad

Además de la importancia de que el sector acceda a los fondos europeos, García de Quevedo también ha insistido en la importancia de mantener el equilibrio fiscal, descartando cualquier subida de impuestos con el objetivo de asegurar la competitividad de las empresas y una mayor renta disponible en el ciudadano que contribuya a la recuperación del consumo. En este sentido, Fiab destaca la importancia de llevar a cabo campañas de promoción que fomenten el consumo en canales fuertemente castigados por la pandemia como la hostelería y que impulsen la recuperación del turismo, así como la promoción de los productos españoles en el extranjero. Asimismo, la patronal de la industria alimentaria tiende la mano al Gobierno y ofrece su colaboración para impulsar políticas en nutrición y salud basadas en evidencia científica y que no demonicen ingredientes o productos.

Finalmente, la Federación pide que se aumente temporalmente la masa máxima autorizada de los vehículos de transporte de mercancías por carretera hasta las 44 toneladas para mejorar la eficiencia en el abastecimiento de productos y materias primas, disminuyendo a la vez el impacto ambiental. 

El Mapa valora el esfuerzo de la industria 

El secretario general de Agricultura y Alimentación, Fernando Miranda ha valorado el trabajo realizado por esta industria y por el conjunto de la cadena alimentaria para asegurar el abastecimiento de alimentos y bebidas durante los meses más difíciles de la pandemia.

Durante la presentación, el secretario general ha señalado que el sector industrial ha trabajado a pleno rendimiento para que los ciudadanos dispusieran en todo momento de alimentos suficientes en los diferentes puntos de distribución, manteniendo en todo momento el funcionamiento de la cadena alimentaria en España, con uno de los mayores niveles de eficiencia de entre los países de nuestro entorno.  

En este contexto, Miranda ha puesto el acento en el incremento de las exportaciones agroalimentarias, un logro único en la economía española que merece una particular valoración, en un escenario de crisis sanitaria y económica a nivel mundial. Según el secretario general, este buen comportamiento ha contribuido a que la sociedad haya mejorado la percepción que tiene del sector agroalimentario español, valorando el trabajo de todos los eslabones de la cadena y su contribución no solo a garantizar la seguridad alimentaria, sino a impedir que la crisis económica se vea agravada.

Por otra parte, Miranda ha animado a la industria agroalimentaria a aprovechar las oportunidades que le ofrece el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, recientemente presentado por España a la Comisión Europea, para poner en marcha proyectos transformadores que permitan mejorar la competitividad del sector, a través de palancas como la digitalización, la innovación y la economía verde.