Carpisa Foods empresa española nacional e internacional de vacuno, ha renovado por 16º año consecutivo las certificaciones IFS Food, (norma de seguridad alimentaria que se centra en la seguridad y calidad alimentaria de los productos procesados) y BRC Global Standard (cuyos requisitos garantizan la seguridad, calidad, y legalidad de sus alimentos), debido a sus buenas prácticas en materia de seguridad alimentaria.

En esta ocasión, Carpisa Foods revalida el Grado A en la norma BRC y la calificación High Level en la certificación IFS. Estos estándares internacionales, considerados los más exigentes del sector, garantizan el cumplimiento de los máximos niveles de calidad en seguridad alimentaria durante todo el proceso de producción.

Marino Bravo, director de Calidad de Carpisa Foods, ha resaltado que “estos sellos, que renovamos cada año desde 2004, reconocen nuestro fuerte compromiso con la calidad, lo que nos ha llevado obtener una excelente reputación internacional. Somos muy exigentes con nuestros procesos de producción, e incorporamos mejoras continuamente que nos permitan garantizar la máxima calidad y seguridad alimentaria”.

Carpisa Foods realiza más de 3.500 analíticas internas cada mes, tanto de materias primas como de producto final

Carpisa Foods realiza más de 3.500 analíticas internas cada mes, tanto de materias primas como de producto final. Además, estos productos se someten a una doble auditoría con inspecciones, tanto externas como internas, lo que ha permitido a la compañía cumplir los requisitos para obtener los estándares internacionales más exigentes para la certificación de cada producto elaborado.

Esta es una de las áreas de la compañía que han mostrado mayores crecimientos en los últimos años, ya que consideran indispensable controlar todo el proceso de producción de la manera más rápida y exhaustiva posible. “Nuestro laboratorio propio nos permite obtener la máxima información sobre la materia prima y los productos elaborados, garantizando así la máxima calidad a nuestros consumidores”, concluye Marino Bravo.