El negocio de franquicias en España se resiste a las oscilaciones de la economía actual. Según Eduardo Abadía, gerente de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF), "El sistema de franquicias va creciendo todos los años. Si bien en facturación ha bajado entre el 1 y 1,5% -un dato mínimo-, se han creado nuevos puestos de trabajo y también nuevos conceptos de franquicia".

Según los datos de la AEF, en 2013 nacieron alrededor de 30 nuevas cadenas de franquicias y se abrieron entre 800 y 1.000 nuevas pymes bajo el modelo de franquicia, datos que coinciden con las cifras de 2012. El numero total de franquicias en España ronda los 60.000 establecimientos.

Según el raking del portal franchisedirect.com, las marcas españolas con mayor volumen de negocio y franquicias son Franquicias Dia (alimentación) con alrededor de 1.400 establecimientos, No vello (belleza y cosmética) y Naturhouse (dietética y nutrición).

El 70% de las 836 centrales se concentran en las comunidades de Madrid, Cataluña, Valencia y Andalucía. Según Abadía, "el número de centrales suele ser proporcional al número de establecimientos franquiciados que hay en un comunidad. Por lo que estas cuatro comunidades son las que más establecimientos franquiciados tienen en el estado. Hay comunidades que están despertando en cuanto a creación de franquicias. Como es el País Vasco, Navarra y Castilla y León. Comunidades con un interesante futuro a corto y medio plazo"

Las cadenas españolas de franquicias también empiezan a dar sus pasos fuera de España. Entre un 8 y un 10% de las marcas españolas se están expandiendo fuera de las fronteras españolas. "Los mercados donde mejor evolucionan son el latinoamericano y el europeo. En América, especialmente en México, Brasil y Colombia. Y en Europa, en Francia e Italia la franquicia española tiene una imagen muy buena," asegura Eduardo Abadía. Según datos de la Federación Europea de la Franquicia, España es el tercer país por número de cadenas, detrás de Francia y Alemania.

La franquicia, dependiendo de la inversión necesaria, se ha convertido en una opción para quien desea emprender un negocio minimizando el riesgo. Zornista Filipova, una búlgara que lleva viviendo en España más de una década, explica que después de ocho años como encargada de un supermercado, hace tres años decidió dejar de ser empleada y convertirse en empresaria. Zor comenta que: "la decisión la tomé junto con mi marido cuando él, que se dedicaba a la construcción, se quedó en paro. Nos juntamos con un compañero de trabajo de mi marido y decidimos poner una franquicia de alimentación. Porque es un sector que yo conocía y porque pensamos que resistiría bien a la crisis."

El súper de Zor se encuentra en el municipio madrileño de Torrelodones. En él trabajan ella, su marido y el socio de los dos. Además han contratado a tres personas. Y añade: "decidimos montar una franquicia en vez de un negocio desde cero porque la franquicia es más fácil No se requiere tanta inversión, y las marcas te suelen dar apoyo y facilidades para abrir el negocio." Zornista y sus dos socios consideran positiva la experiencia.

El caso de Antonio Laguna también tienen su origen en el ladrillo. "Yo provenía del negocio inmobiliario. Tuve que reinventarme. Intenté varias franquicias y me definí por la alimentación. Porque tenía un conocido que ya se dedicaba a ello y me lo recomendó. Y porque quería un negocio cercano, en el que tuviese contacto con el cliente", confiesa Antonio. Empezó en 2009 con un supermercado y a los tres años decidió abrir otro. Y confiesa que le va muy bien. "Lo mejor es que doy empleo a catorce familias. Tengo un equipo muy bueno, que es la base fundamental del negocio", asegura Antonio.