La bodega manchega Félix Solís ha cerrado su último ejercicio fiscal correspondiente al año 2000 con un beneficio neto de 14,6 millones de euros (2.431 millones de pesetas), lo que supone un descenso del 1,6% respecto al año anterior. Según la compañía, “un buen resultado si se tiene en cuenta la creciente competitividad y el gran volumen de inversiones realizado en 2000”.