La categoría de zumo de fruta es una de las más reguladas a nivel europeo y, en España “contamos con una de las legislaciones más completas y estrictas de Europa que reconoce legalmente los parámetros de calidad de los zumos más comunes en nuestro entorno, por lo que la autenticidad y calidad de estos productos está legalmente garantizada” señala Javier Valle, secretario general de Asozumos.

Desde Asozumos recalcan que el papel de los zumos de frutas “no es sustituir el consumo de fruta entera, si no, ser un complemento a una alimentación y estilo de vida saludables”, una afirmación también recogida por el comité científico de la Asociación 5 al Día que señala que una de las cinco raciones diarias puede proceder del zumo de fruta envasado.

El proceso de elaboración de los zumos de frutas

La clave para mantener y garantizar las propiedades radica en un proceso de elaboración gracias al cual, las frutas, llegan del campo a la mesa sin necesidad de añadidos, manteniendo el sabor, el olor y la frescura de una materia prima de gran calidad.

Este proceso varía dependiendo del tipo de fruta utilizada, la naranja, permite una fácil y rápida extracción de su jugo, y por lo tanto puede ser consumido sin realizar ningún otro proceso; en cambio, frutas pulposas - como el melocotón -, dan como resultado un puré que por su consistencia no puede ser bebido y requiere ser transformado en néctar mediante la adición de agua o su mezcla con otros zumos más líquidos como el de la uva o la manzana.

Sin embargo, pese a que la maquinaria difiere de una fruta a otra, las etapas del proceso de elaboración son comunes. La fruta se recoge en los campos de cultivo y se analiza para garantizar que cumple con los estándares de calidad. Las piezas que superan este primer crivado pasan por la línea de procesado donde son sometidas a una segunda inspección para eliminar aquellas que no son aptas.

La fruta se somete a un lavado en profundidad con agua para garantizar su higienización y es enviada, dependiendo del tipo de fruta, a la maquinaria encargada de realizar el deshuesado o eliminar la corteza. Una vez hecho esto, se extrae el zumo de la fruta y se procede a la pasteurización del mismo para destruir los microorganismos sin alterar la composición y cualidades del zumo. El proceso concluye con el envasado del zumo o néctar en su recipiente final para ser distribuido.

En palabras de Javier Valle, “el consumidor recibe en su mesa un producto que es el resultado de la extracción del jugo de la fruta siguiendo los más estrictos controles de seguridad alimentaria y calidad”. Desde Asozumos recalcan que los zumos de frutas “son un producto cuidado, que no requiere aditivos ni elementos añadidos y que se asemeja mucho al que podemos obtener de exprimir fruta en casa”.

Esto les permite a España ocupar la primera posición en producción de frutas y hortalizas de la Unión Europea y la tercera a nivel mundial, y ser considerada la segunda potencia exportadora mundial en valor tras Estados Unidos. En el caso de los zumos de frutas, según los últimos datos del ICEX, España ha aumentado un 10% su volumen de exportación, alcanzando los 839 millones de euros en 2020 frente a 764 en 2019.

Los zumos de frutas en el sistema de etiquetado Nutriscore 

En el marco del actual Sistema de Etiquetado Nutricional Frontal, NutriScore, desde el sector recuerdan que “el zumo de fruta tiene limitadas posibilidades de reformulación ya que es un producto con un contenido en fruta del 100% y cuenta con una serie de criterios definidos a través de la legislación”, concluye Valle.

En el caso de los zumos de frutas cuyo contenido es 100% fruta, su composición nutricional es prácticamente idéntica, independientemente del fabricante lo que imposibilita la comparación y les sitúa en una posición de desventaja por como está configurado el algoritmo.

Además, desde Asozumos señalan que el sistema no tiene en cuenta los micronutrientes, a pesar de que sus funciones reguladoras en el organismo y para la salud son fundamentales.