Estados Unidos y Canadá anunciaron ayer la decisión de prohibir de modo temporal la importación de carne y derivados cárnicos procedentes de Europa, con el objetivo de evitar la transmisión de la enfermedad conocida como fiebre aftosa. La decisión de ambos países se produjo poco después de que Francia comunicase la aparición de varios brotes de esta enfermedad en su territorio. Estados Unidos ya tenía sus fronteras cerradas a la carne de vaca procedente de Francia y Gran Bretaña desde 1997 por temor a la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB). La decisión adoptada ahora afecta a todo tipo de carne (cerdo, vaca, cabra, oveja, etc.), así como a sus derivados, incluidos los lácteos.