Aral Digital.- José María Sumpsi, subdirector general de Cooperación Técnica de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), ha asegurado en la Fundación Ramón Areces que los precios de los alimentos seguirán altos entre cinco y siete años más, aunque sin alcanzar los picos registrados en la primavera de 2008. Sumpsi pronunció la conferencia titulada “La crisis global de la agricultura y la alimentación” dentro del ciclo “Los retos económicos para el futuro”.

En su intervención, José María Sumpsi explicó las causas, los efectos y las posibles soluciones de la crisis alimentaria mundial, cuyo origen atribuye tanto a factores internos como externos, entre los que citó la fuerte subida de los precios del crudo entre 2006 y mediados del 2008; la política de biocombustibles, que ha destinado parte de la producción agrícola a la producción de combustible y no a la alimentación; la crisis financiera; la caída drástica de los stocks, lo que ha provocado una situación de vulnerabilidad; al cambio climático y, por último, a la decisión de determinados países productores de cerrar las exportaciones como es el caso de India, ante el temor de quedarse sin arroz para el consumo interno.

Estas causas provocaron una crisis a nivel mundial que, en palabras de Sumpsi “no se había vivido anteriormente” y cuyo efecto más importantes ha sido el espectacular crecimiento del número de personas desnutridas que en 2007 pasó de 850 millones a 925 millones. Asegura Sumpsi que la subida explosiva de los precios alimentarios ha generado una situación de crisis en la seguridad alimentaria y esta situación de precios altos se mantendrá al menos entre cinco y siete años más debido a los elementos estructurales que están actuando como la reducción de los stocks mundiales de cereales o el aumento de la demanda de alimentos.

El representante de la FAO aseguró que esta crisis alimentaria ha puesto al descubierto algunas deficiencias como la inexistencia de mecanismos financieros para reaccionar de forma inmediata a este tipo de crisis; la necesidad de volver a situar en un primer plano la importancia de la agricultura y la alimentación; la constatación de que los mercados tienen su propia dinámica que es muy difícil de revertir y, por último, que no se puede afrontar esta crisis con medidas de corto plazo, sino que es necesario combinar medidas de corto, medio y largo plazo.