El 96% de las empresas de alimentación asegura tener ya adaptados sus productos a la nueva normativa sobre etiquetado, al menos, la mitad de sus productos. De ese porcentaje, el 35% dice tener la mitad a punto; el 42%, las tres cuartas partes; y el 19%, todos los artículos que comercializa.

Estas cifras contrastan con los datos obtenidos en la encuesta realizada el año pasado, en la que el 75% tenían adaptados, al menos, la mitad de sus productos, y denota que las empresas están haciendo sus deberes, según los resultados de la segunda encuesta elaborada por Trace One entre las principales compañías del mercado de la alimentación y distribución española para conocer el impacto y la adaptación del Reglamento 1169/2011 de la Unión Europea sobre el etiquetado de alimentos que entrará en vigor el próximo 13 de diciembre.

Según revelan los resultados de esta consulta, elaborada durante los meses de agosto y septiembre, y justo un año después de realizar la primera, ha aumentado considerablemente el número de compañías que tienen todos los productos adaptados (del 7% al 19%), y se ha reducido del 25% al 4% las empresas que tan sólo tienen adaptada una cuarta parte de sus productos. A pesar de ello, al sector todavía le queda mucho trabajo por delante durante los próximos meses para cumplir los plazos establecidos.

"Para que la adaptación al nuevo etiquetado de alimentos se realice de forma óptima es imprescindible que las organizaciones introduzcan una serie de cambios en sus procesos internos, y eso les está llevando más tiempo del que inicialmente han previsto, como se puede apreciar en los resultados de esta encuesta", afirma Mickael Devena, Regional Manager para Latinoamérica e Iberia de Trace One.

Inversiones elevadas

Para el 79% de los encuestados cumplir la nueva ley de etiquetado de alimentos les está suponiendo realizar inversiones elevadas. Para el 71% han tenido que hacer cambios en el ámbito de los recursos humanos. Para el 25% están afectando más a sus procesos. Finalmente, para también el 25% les están generando cambios tecnológicos, y para el 8%, estratégicos. Al menos, eso sí, el coste económico de todo este proceso de adaptación se ajusta, en el caso del 62% de los encuestados, al que inicialmente habían previsto.

El 38% restante asegura que han sobrepasado el presupuesto inicial, mientras que no hay ninguna empresa que reconozca unos costes inferiores a los previamente establecidos. Para la mitad de las empresas (50%) les ha resultado fácil de recopilar la información del producto para indicarlo en el etiquetado, aunque sí es cierto que les ha llevado algo de tiempo.

Incluso, un 23% asegura que no les ha quitado mucho tiempo, porque es información de la que ya disponían; mientras que el 27% restante asegura haber perdido demasiado tiempo con esto. A todo ello, además, se une el hecho de que las empresas encuestadas se están encontrando con otra cuestión importante. Y es que para el 96% de ellas los consumidores no están siendo debidamente informados sobre la entrada en vigor de esta normativa. Asimismo, para el 93% de ellos la Administración no está apoyando debidamente este proceso.