La multinacional estadounidense Sara Lee ha vendido el 100% de Grupo Alimentario Argal a un grupo de directivos, encabezado por el presidente de Argal, Pere Castellà; el director de producción, Josep María Orteu; y Antonio Escribà, ex ejecutivo de la compañía y alto cargo de Sara Lee Meats Europe. Una de las claves de esta MBO (management buy out) es la decisión estratégica de la norteamericana de estar presente sólo en mercados donde ocupe una posición de liderazgo. También, claro está, los números rojos de la filial española, que ha perdido 2.790 millones de pesetas en los últimos tres años. Sara Lee aportará más de 10.000 millones de pesetas con objeto de sanear el balance de Argal, aunque, tras esta “limpìeza”, todavía queda una deuda a los acreedores comerciales cercana a los 4.000 millones de pesetas. Los fondos propios de la cárnica se sitúan en unos 8.000 millones de pesetas. A este propósito, los nuevos dueños han diseñado un plan estratégico a tres años que prevé inversiones de 1.200 millones de pesetas destinados a aumentar la producción de las plantas de Miralcamp (Lleida), Lumbier (Navarra) y Fregenal de la Sierra (Badajoz), incrementar el peso de las marcas blancas hasta el 25% de la facturación y el mantenimiento de los 600 puestos de trabajo. Argal, por último, ha suscrito un crédito sindicado para circulante por valor de 1.500 millones de pesetas con Caja Madrid (que también ha actuado como asesor de la compraventa), BBVA y BSCH. La empresa comprada ocupa la tercera posición en el ranking cárnico en España, con unas ventas en el pasado año de 15.000 millones de pesetas.