Bodegas Emilio Moro y Bodegas Cepa 21, adscritas a la D.O. Ribera del Duero y propiedad de la familia Moro, han aumentado su facturación un 16%. Dirigidas por José Moro, tercera generación de una familia de viticultores, Bodegas Emilio Moro y Bodegas Cepa 21 han aumentado su facturación en un 14% y un 18% respectivamente durante el pasado ejercicio.

El crecimiento global del 16% entre ambas bodegas ha estado repartido entre la venta nacional y la exportación de sus vinos y ha sido el resultado, según su presidente y propietario José Moro, de numerosos factores. En primer lugar "del trabajo, el esfuerzo y el sacrificio" personal de todo el equipo que comprende el grupo en un año en el que "hemos ido puerta a puerta para presentar de tú a tú a cada tendero, responsable de ventas, sommelier u hostelero un producto en el que creemos". En segundo lugar se debe a una importante inversión en ideas e innovación aplicadas tanto a la elaboración del vino, a través de la firma de numerosos acuerdos de I D i con diversas Universidades de prestigio para la mejora técnica de los procesos, como a su manera de presentarlo y servirlo al punto de venta. 

José Moro ha llevado a cabo importantes proyectos en 2013. Entre ellos una significativa renovación de imagen en toda la gama de vinos de Bodegas Emilio Moro incorporando en sus botellas los tres pilares sobre los que se apoya la bodega: tradición, a través de la fotografías antiguas de la familia Moro; innovación, mediante la incorporación en la contra-etiqueta de un código BIDI que permite visualizar una cata guiada del vino en varios idiomas; y responsabilidad social corporativa incluyendo escritura Braille sobre la etiqueta. 

La gran apuesta del año ha sido, además, el desarrollo por parte del grupo de una nueva estructura de comercialización en el extranjero, incluyendo la creación de su propia importadora en Estados Unidos y de nuevos puestos de trabajo enfocados a reforzar el departamento de exportación con personal en el mismo país en que están presentes sus vinos.

José Moro no busca sólo ampliar negocio sino también "aportar su granito de arena" en el crecimiento económico general del país. "Queremos que los vinos españoles tengan más peso en el sector agroalimentario internacional; consolidar el producto autóctono fuera de nuestras fronteras y, con ello, contribuir a transmitir la imagen de calidad de la marca España en el mundo en un año tan importante para el turismo en nuestro país", explica. Y añade: "el turismo es una importante fuente de desarrollo económico y, dentro de él, la gastronomía juega un papel fundamental. Así, el sector vinícola se convierte no solo en un sector exportable sino también importable en imagen e ingresos".