El mercado de vinos espumosos y sidra está de fiesta. No es para echar las campanas al vuelo, pero sí para atisbar una ligera sonrisa después de unos años de caídas que dieron paso a una estabilización en 2013 y a un rebote hacia zonas positivas en 2014. Repunte que parece confirmarse según los datos facilitados por IRI, que para el TAM agosto de 2015 apuntan un incremento en su volumen y valor de ventas.

En ese periodo se vendieron un total de 50,8 millones de litros por un valor de 185,9 millones de euros, lo que supone unos incrementos respecto al mismo periodo del año anterior del 3,1 y del 2,4%, respectivamente. Más comedidos pero igualmente positivos son los aportados por Kantar WorldPanel para el TAM2 2015, que colocan esa variación en el 1% en volumen (hasta los 43,8 millones de litros) y en el 0,5% en valor (147,2 millones de euros).

Las principales categorías que componen el mercado de estas bebidas espumosas (cavas, champagne y sidra) tuvieron un comportamiento en línea con las cifras globales. La categoría de cavas, que supone el 68,3% del valor de las ventas totales y el 63,2% del volumen, incrementó su volumen de ventas en el TAM agosto de 2015 en un 1,9% (hasta los 32,1 millones de litros) aportando a su valor un añadido de un 0,5% (dejándolo en los 127 millones de euros. El caso de la categoría de sidras (17,1% del valor total de ventas y 30,3 del volumen) fue muy similar, ya que el volumen de sus ventas subió un 3,4% (casi medio millón de litros más, hasta los 15,4 millones) y su valor lo hizo un 2,9% (pasando de 30,9 a 31,8 millones de euros). En cualquier caso, fue la categoría del champagne (la tercera por peso en el total con el 10% del valor con tan solo el 1,2% del volumen) la que mejores cifras porcentuales obtuvo en ese periodo al añadir a su volumen un 5,1% más y a su valor un 6,5%.

Polarización

Puestas las cifras negro sobre blanco, se puede coincidir en un optimismo moderado. Y es así porque si bien la evolución es positiva, la crisis económica ha dejado su marca en el mercado. La consideración de los vinos espumosos como un producto de lujo, con un consumo centrado en las celebraciones y festejos, ha sido uno de los productos de los que se ha limitado su presencia en las mesas españolas a lo largo de los últimos años debido a la obligatoria reducción de gastos de los hogares. Presencia más limitada pero no olvidada, ya que ese mismo enlace entre vinos espumosos y celebraciones hizo que a la hora de adquirirlos el consumidor desviara su elección hacia gamas de inferior precio, con la consiguiente pérdida de valor de la categoría.

Si bien se denota un cambio de tendencia, incluido el canal de hostelería, iniciado en 2014 y continuado en los meses que llevamos de 2015 -lo que lleva al optimismo de cara a la próxima campaña de Navidad-, la lenta recuperación económica y los ajustes del pasado han dibujado un entorno de polarización en el consumo que empuja al alza a las gamas de precio bajo y a las de precio alto.

Los últimos datos facilitados por el Consejo Regulador del Cava confirman esta situación al denotar un crecimiento de las ventas en el primer semestre de 2015 impulsadas por los cavas Premium. Incremento experimentado principalmente, según el Consejo, en la distribución tradicional: restaurantes, tiendas especializadas y hoteles, en la que los Reserva han aumentado un 11,7% alcanzando la cifra de 9,39 millones de botellas y los Gran Reserva un 22,6% (1,85 millones de botellas).

Sobre ello será sobre lo que se habrá de actuar para equilibrar el mercado y ayudar a que la categoría recupere parte de su valor. Sobre ello y también sobre la estacionalidad que supone su consumo en fiestas y ocasiones especiales. Aunque poco a poco aumenta su consumo fuera de esas excepciones, romper con ello sería para celebrarlo.

 

Puede leer el informe de mercado completo en el nº 1627 de la revista ARAL