En el último año, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) para el TAM mayo 2015, se vendieron en España a través del canal de alimentación un total de 139,5 millones de litros de vino con Denominación de Origen por un valor de 520 millones de euros, cifras que representan un importante crecimiento con respecto al mismo periodo del año anterior tanto en volumen ( 5,3%) como en valor ( 5,8%). Estas cifras suponen un consumo per cápita anual de 3,1 litros y una penetración de estas bebidas del 19,75%.

El global del mercado de vinos tranquilos y de aguja (con Denominación de Origen, sin DO y de importación) se mantuvo estable durante el periodo analizado. Los datos de IRI para el TAM agosto 2015 apuntan a un aumento en el volumen de ventas del 0,3% (pasando de 464,6 a 466,2 millones de litros) y del 1% en el valor de las mismas (de 958,8 a 968 millones de euros). Al igual que en el mismo periodo del año anterior, el comportamiento de los vinos tranquilos dibujó una línea similar al total (con incrementos del 0,9 y del 1,4%, en volumen y valor respectivamente), mientras que el de los vinos de aguja prosiguió con la senda negativa de un año antes al descender un -11% en volumen y un -6,2% en valor.

Si nos atenemos a los datos facilitados por IRI, el mercado de vinos (tranquilos y de aguja) con Denominación de Origen en el canal de alimentación mantuvo la senda alcista del ejercicio anterior experimentando un crecimiento en volumen del 2% (hasta los 230,2 millones de litros) y del 4% en valor (hasta los 721,7 millones de euros), con una participación en el total del mercado del 49,3% del volumen total de ventas y del 74,5% de la facturación. Crecimiento basado en la evolución de los vinos tranquilos, que avanzaron un 2,1% en volumen de ventas (229,6 millones de litros) y añadieron un 4% al valor de la categoría (720,2 millones de euros), ya que los vinos de aguja retrocedieron un -3,8% en volumen y un -1% en valor.

Por su parte, los vinos tranquilos sin Denominación de Origen recortaron sus ventas en el canal de gran consumo en el mismo periodo un -1,1% (de 211,6 a 209,2 millones de litros) y un -9,9% su facturación (pasando de 195,7 a 176,4 millones de euros). Por el contrario, los vinos de aguja no acogidos a una DO avanzaron un 7,7% en el volumen de ventas (hasta los 8,4 millones de litros) y un 13,3% en el valor de las mismas (de 22,4 a 25,3 millones de euros). Por último, señalar la buena evolución de los vinos tranquilos de importación –que sumaron un 41,4% a su volumen, al pasar de 4,6 a 6,5 millones de litros vendidos, y un 31,5% a su valor, de 13,1 a 17,3 millones de euros-, y la negativa de los vinos de aguja en este mismo segmento de importación –con decrecimientos del -20,9% en volumen y del -19,5% en valor-.

Positiva complejidad

Si bien la complejidad del mundo del vino hace difícil discernir una tendencia clara, sí que parece definido el camino de apertura de gamas con el objetivo de llegar a todo tipo de público. Consumidor que parece decantarse hacia la vuelta a los vinos con Denominación de Origen con una vuelta al producto más cercano (mas adelante veremos cuál ha sido la evolución de las mismas) y hacia caldos más ligeros, afrutados y refrescantes, lo que iría en beneficio de los vinos blancos y de los que tienen un bajo contenido de alcohol.

A ello habría que añadir algo que aparece cada vez más nitidez en el horizonte: la salida del largo túnel de crisis de los últimos años. Reactivación que, cuando sea más palpable por la mayoría de los consumidores, asentará la positiva tendencia que se viene observando en el canal de hostelería y también en el de alimentación. Eso sí, con un consumidor fuera y dentro de los hogares más racional en sus compras y consumo, que busca productos con buena relación calidad-precio y cada vez con un mayor apego a su entorno.

Puede leer el informe de mercado completo en el nº 1626 de la revista ARAL.