El concepto Responsabilidad Corporativa, también conocida como Responsabilidad Social Empresarial y abreviado como RC, RSC o RSE, continúa siendo desconocido para la mayoría de los ciudadanos. Este dato se extrapola del informe El Ciudadano español y la Responsabilidad Corporativa de la Fundación Adecco, presentado por cuarto año consecutivo. Se trata de un trabajo que ha analizado la percepción que tienen los ciudadanos de las empresas de nuestro país y qué esperan de ellas en esta coyuntura delicada. Los resultados de este informe se basan en una encuesta a 1.000 ciudadanos distribuidos por todas las Comunidades Autónomas.

Así, según dicho informe, el 65% afirma desconocer el significado de la RSC, sin embargo, los resultados revelan que los ciudadanos sí la conocen sin ser conscientes de ello, ya que un 90% considera que las empresas deben tener la misma responsabilidad que los poderes públicos a la hora de dar respuesta a los problemas y necesidades del entorno. Dicho de otro modo, el ciudadano no espera que sea sólo el Gobierno quien atienda las demandas sociales, sino que cree que también la empresa desempeña un papel crucial. Las empresas de alimentación y bebidas son las que obtienen la mejor valoración por parte de los participantes en el estudio, seguidas por las de los sectores de ingeniería y educación. 

Al preguntar por el triple desempeño de la responsabilidad de las empresas (económico, social y medioambiental), los ciudadanos creen que se sigue priorizando mucho el aspecto económico (beneficios), en detrimento del aspecto social y medioambiental. De este modo, mientras un 62% cree que las compañías conceden mucha importancia al ámbito económico, sólo un 9% y un 8%, respectivamente, así lo cree del aspecto medioambiental (respeto al entorno) y social (impacto positivo en la comunidad en la que desarrolla su actividad).

Prueba de esta creciente exigencia de los ciudadanos hacia las empresas, es que casi la mitad de los encuestados (47%) es selectivo a la hora de consumir. Dicho de otro modo, este porcentaje ha dejado de comprar marcas o productos o acceder a determinados servicios, por considerar que no son respetuosos con el entorno o que vulneran algún Derecho Fundamental. Esta cifra se ha incrementado considerablemente con respecto al año pasado, cuando alcanzó un 29,3%, lo que nos lleva a la conclusión de que cada vez son más los ciudadanos que realizan un consumo crítico.

Junto a ellos, otro 19% nunca ha valorado la responsabilidad empresarial a la hora de consumir, pero prevé hacerlo en un futuro próximo. Por último, un 34% no se plantea estas cuestiones a la hora de adquirir un producto o servicio, sino que consume atendiendo a criterios personales como sus gustos, la comodidad, la cercanía la eficacia, etc.