Según el Informe Perspectivas del Consumidor de Kantar, los efectos de la crisis de la Covid-19 han pasado factura. Después de cuatro periodos en valores positivos, que indicaban una tendencia de mejora, en el primer cuatrimestre de 2020 el Índice de Comportamiento baja hasta los -8,1 puntos.

Dicho indicador muestra cómo la valoración de la situación económica del país ha caído drásticamente en vertical, hasta los -61 puntos, lo que supone una caída de 34 puntos. A pesar de ello, no ha llegado a los límites observados en la crisis de 2009-2013, momento en el que llegó a estar a -95 puntos.

Por su parte, la valoración de la situación económica del hogar resiste, lo que sugiere que el impacto sobre las economías domésticas se ha amortiguado por aplicación de ERTES y medidas para paliar la inactividad de los autónomos. También baja la valoración del momento para realizar grandes compras, aunque de manera menos acusada que otros indicadores.

 La valoración de la situación económica del país ha caído drásticamente en vertical, hasta los -61 puntos, lo que supone una caída de 34 puntos

En lo que respecta a la previsión de la situación económica del país a futuro, ha descendido a niveles de 2013. El futuro se mira con mucho recelo y la diferencia entre cómo se percibe la economía doméstica frente a la economía del país ha alcanzado el mayor valor desde el comienzo de la medición de este indicador, superando incluso los valores de 2009-2013. De hecho, actualmente, el gap es de 114 puntos.

Sin embargo, la opinión de los consumidores está alejada del pesimismo que alcanzó en 2013. Cabe pensar que domina la idea de que esto es un parón, pero no se han producido destrucciones de equipos productivos ni rupturas en la economía. Es decir, existe un pensamiento más o menos generalizado de que, en unos meses, el funcionamiento normal de la economía se restablecerá.

“Estos datos muestran una clara y elevada preocupación por la economía del país, aunque no en el nivel de 2013. La amortiguación en el impacto sobre las economías domésticas gracias a medidas como ERTES y ayudas a autónomos, y la previsión de que los efectos se irán presentando poco a poco han ocasionado que el Índice de Comportamiento del Consumidor descienda, pero no tan bruscamente. Parece que, por un lado, domina la idea de que esto es un parón, y por otro lado las estructuras familiares están y van a operar como redes de protección, lo que implica un cambio en el comportamiento de consumo hacia un comportamiento de cautela”, explica Pepe Martínez, responsable del estudio en España.

El estudio de Kantar muestra, también, cómo la tendencia que ya se venía observando en meses anteriores a pensar que el desempleo iba a subir en el futuro próximo se ha agudizado, y en esta oleada la mitad de los españoles asegura que en un año habrá más desempleo. En consonancia con estos datos, la percepción de la seguridad de los ingresos propios muestra mucha incertidumbre.

Y es que, la crisis del Covid-19 ha hecho que las actitudes de fondo hacia el consumo hayan cambiado y un 33 % de los consumidores creen que es el momento de reducir los niveles de consumo. Paralelamente baja siete puntos el porcentaje de los que creen que hay que mantener el nivel de consumo, concretamente el 61%.

Ante esta situación, en los próximos meses se empezará a ver un clima favorable en la preferencia por las marcas blancas, pasando del 27% en el último periodo del 2019 al 38 % de los españoles que opinan que en los próximos meses será mejor decantarse por estas debido, principalmente, a los buenos precios. Mientras tanto, todo lo relacionado con el consumo de ocio ha caído sensiblemente.