"Las cadenas de supermercados de Asedas están preparadas para abordar el último trimestre del año, que sigue marcado por las medidas de contención de la pandemia Covid-19. En este entorno, el trabajo de la distribución de proximidad se centra en continuar garantizando el acceso seguro a la alimentación y productos de limpieza e higiene a todos los consumidores, pero sin olvidar los grandes retos globales, como el medioambiente", así lo expresan desde la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados. 

“Lo fundamental para este último tramo del año es que los consumidores realicen sus compras con la máxima normalidad, guardando las consignas de seguridad, y sabiendo que tienen a su disposición una amplia red de supermercados de proximidad, que se ha visto reforzada y complementada con el canal online. Esto les permite hacer sus compras a su conveniencia y en condiciones de competitividad que aseguran precios por debajo de la media en Europa”, según indica Ignacio García Magarzo, director general de Asedas

La amplia red de tiendas de proximidad, reforzadas por el canal online, y una de las logísticas más eficaces de Europa garantiza el acceso seguro a la alimentación 

De esta forma, para Asedas estas son las cinco claves en gran consumo para el último trimestre del año: seguridad, logística, proximidad digital, compromiso social y medioambiente.

  • Seguridad sanitaria: las estrictas medidas de seguridad para posibilitar el distanciamiento social y la higiene seguirán vigentes en las tiendas durante muchos meses. Mamparas, geles hidroalcohólicos, señalización en el suelo, etc. son elementos ya habituales en los supermercados. Junto a estas medidas visibles para el consumidor, las cadenas también mantienen rigurosos protocolos de desinfección del establecimiento y del surtido durante varias veces al día. El coste de estas medidas, incluyendo el refuerzo de personal, supera los 200 millones de euros en el sector.

  • Logística: una red logística muy eficiente, que permite hacer llegar los productos frescos del campo al lineal en menos de 24 horas, y adaptarse con rapidez a la demanda cambiante del consumidor es garantía, como se demostró durante los meses de marzo y abril, de que la alimentación no es un problema en esta crisis. El esfuerzo combinado de los 2,6 millones de personas que trabajan en el sector agroalimentario, incluyendo productores, industria alimentaria, distribución y transporte de alimentación, asegura el abastecimiento a las 400 plataformas logísticas repartidas de forma equilibrada en todo el país.

  • Proximidad digital: el refuerzo del canal online de las cadenas de supermercados que se ha producido durante los últimos meses ofrece al consumidor un acceso todavía más amplio, y a su conveniencia, a los productos de gran consumo. La proximidad digital significa que el comercio electrónico ha venido a complementar a una amplia red de establecimientos de alimentación formada por más de 24.300 tiendas entre supermercados e hipermercados y 30.000 del comercio tradicional. Por ello, el 27,3% de los consumidores compagina ya ambos canales, según el IV Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación de Asedas. 

  • Compromiso social: la habitual colaboración de las cadenas de supermercados con más de 150 comedores sociales, 55 bancos de alimentos y más de 100 entidades sociales de proximidad se ha visto reforzada durante la pandemia con donaciones extraordinarias que superan ampliamente los 100.000 kilos de alimentos, y sigue muy vigente para intentar cubrir las necesidades de los bancos de alimentos y otras organizaciones. Este año, la “Operación Kilo” organizada por FESBAL (Federación Española de Bancos de Alimentos) con la colaboración de la distribución alimentaria será especialmente esperada.

  • Medioambiente: el compromiso con el gran reto medioambiental que la distribución alimentaria ha asumido sigue vigente con la vista puesta en cumplir los objetivos marcados por la Directiva 2019/904 relativa a la reducción del impacto ambiental de determinados productos de plástico. A pesar de que la pandemia ha relegado a un segundo plano la actualidad mediática en este campo, los supermercados siguen avanzando para asegurar que el envase será recuperable y reciclable al 100%; así como en aplicar criterios de reducción de materiales y ecodiseño, en la sustitución de productos de plástico –como el menaje- por otros biodegradables, en la presentación de alternativas a las bandejas de poliestireno y al film que se usa en las secciones de carne y pescado asistidas y en la oferta de bolsas de papel, rafia de material recuperado o mallas reutilizables, entre otras medidas.