Según una encuesta realizada por la Confederación Andaluza de Empresarios de Alimentación y Perfumería (CAEA) entre sus propias empresas asociadas, en el año 2019 el sector de la distribución comercial de alimentación y perfumería incrementó la inversión un 15% así como el volumen de facturación entre el 3% y el 4%.

Por su parte, también aumentaron el empleo, un 2% y el número de nuevos establecimientos, también un 2%. Siguen ganando peso año tras año las ventas “on line”, en torno al 12% sobre el ejercicio anterior, si bien sólo suponen aún entre el 1,5% y el 2% del mercado.

La presidenta de CAEA, Virginia González Lucena, ha destacado que 2019 fue “un año positivo para el sector de la distribución comercial de alimentación y perfumería en Andalucía, con unos datos globales satisfactorios similares a las cifras cosechadas en 2018, pese a la generalizada desaceleración del crecimiento económico y a la incertidumbre política vivida a nivel nacional”.

Virginia González: "2019 ha sido un año positivo pese a la generalizada desaceleración del crecimiento económico y a la incertidumbre política vivida a nivel nacional"

Asimismo, Virginia González Lucena resaltó especialmente “el crecimiento de la cifra de inversión, que ha pasado del 7% de incremento en 2018 al 15% en 2019, lo que supone en la práctica duplicar el esfuerzo por la renovación de nuestras empresas y establecimientos, en una clara apuesta por la modernización, la transformación digital y la sostenibilidad medio ambiental, para continuar por la necesaria senda de crecimiento”.

La transformación digital que deben abordar las empresas del sector de la distribución comercial de alimentación y perfumería constituye el reto más inmediato e irrenunciable que poseen en la actualidad.

Esta transformación digital va más allá del “ecommerce” e incluye transformar el modelo de negocio, personalizar el trato y las experiencias de compra en base al análisis de datos, conseguir establecimientos físicos más sofisticados que incorporen las nuevas tecnologías, situar al consumidor como centro de todas las políticas comerciales, modificar la manera de interactuar con unos clientes más informados y permanentemente conectados transformando la comunicación con ellos e incluyendo sus preferencias en el uso de las tecnologías cuando compran “online”, en las tiendas, vía móvil o a través de redes sociales.

Por su parte, la sostenibilidad medio ambiental acapara el otro gran apartado de inversión por parte de las empresas del sector. Pese a que el supermercado es el formato más sostenible y contribuye a este hecho su propia definición de proximidad, que hace que alrededor del 85% de los clientes de supermercados hagan la compra a pie, la implicación del sector y las inversiones para la renovación desde el punto de vista medio ambiental son máximas.

Se está llevando a cabo un gran esfuerzo inversor en eficiencia energética, a través del ecodiseño de frigoríficos para buscar el mayor ahorro energético, iluminación LED y aprovechamiento de la luz natural, así como la progresiva utilización de energías renovables y autoconsumo. Además, también se está trabajando en mejorar la reducción de emisiones en refrigeración, con nuevos sistemas basados en refrigerantes alternativos, fundamentalmente en CO2. Y también se está apostando significativamente por la denominada “movilidad sostenible”, a través de energías limpias en el transporte como el gas y la electricidad.