Aral Digital.- Un gran porcentaje de jubilados da mayor peso a lo que “le conviene para una dieta adecuada”, el 43%, frente a lo que les apetece o les gusta, el 28,4%, a la hora de decidir lo que comen, según datos extrapolados del estudio “Hábitos Alimenticios de los españoles”, elaborado por el Foro Interalimentario.

Así, los jubilados, nos dan ejemplo. Analizando la media global, la tendencia es la contraria, la mayoría se guía más por el placer que por la salud, el 35% de la población encuestada así lo declara. También los jubilados son los que más importancia le dan a la calidad de los alimentos que compran, un 30% afirma que es el aspecto más importante a la hora de comprar.

Además, parecen ser conscientes de ello, son los más satisfechos con lo que comen, alcanzando el 88% el porcentaje de los que piensan que su dieta es buena o muy buena, aunque creen que deberían comer, por este orden más fruta y verdura, pescado, carne y pasta/arroz/patatas.

Por otro lado, se detecta también que son los mejor informados. El 60% de los encuestados es consciente de que las necesidades alimenticias dependen de cada persona. Sin embargo, todavía hay un 35% que dice desconocer este aspecto, y un 15% que no está suficientemente informado de cuál debería ser su dieta y alimentos más adecuados para él/ella. Aún existe un 20% de jubilados que dice no informarse “de ninguna manera” sobre todo lo relacionado con las dietas y las necesidades alimenticias.

Además, los jubilados son los más preocupados por la calidad y seguridad alimentaria de los productos que compran, aunque aún hay un 20% que dice no preocuparse nunca o casi nunca por este aspecto.

Otros datos llamativos señalan que un 37% de los mayores no come huevos porque “no les gustan”, mientras que un 26% piensa que son malos para el colesterol.

Una buena alimentación es fundamental para gozar de buena salud, y parece que nuestros mayores son conscientes de ello. Llevar una dieta variada y equilibrada es esencial a cualquier edad, pero más aún lo es para los más mayores, ya que una correcta alimentación puede influir en la esperanza de vida, en la autonomía e incluso en el estado de ánimo.

La investigación pone de manifiesto que las personas más mayores llevan una dieta bastante equilibrada y que les preocupa su alimentación, procurando estar informados. Sin embargo, y aunque comen mejor que el resto de encuestados, aún queda mucho por hacer. Cuando analizamos los productos que más dicen consumir las personas mayores, éstos no se ajustan exactamente a las proporciones recomendadas por los expertos en nutrición.