En la memoria colectiva global, 2020 quedará marcado como uno de los episodios más nefastos para la humanidad. En todo el mundo, nuevas reglas de juego han puesto a prueba a personas, sectores económicos, gobiernos, empresas... Nada ni nadie ha escapado a la terrible ola Covid-19 y aun no podemos aventurar si la sociedad que dejará esta pandemia será mejor o peor que la que teníamos. Pero de lo que no cabe duda es que muchos aspectos de nuestra vida nunca volverán a ser igual tras este tiempo duro y complejo.

Dentro de nuestro ámbito informativo, en estos meses hemos podido constatar la enorme capacidad de respuesta del sector de la distribución, a la vez que afrontaba importantes cambios internos. Supermercados e hipermercados urbanos han sacado músculo ante un consumidor necesitado de cercanía; mientras la compra online, el Delivery o el abandono del dinero en efectivo se impulsaban con fuerza hacia un camino de no retorno. Nuevos modelos han llegado para quedarse retando a las organizaciones a adaptarse rápidamente, sin dejar de lado su identidad y sus valores.

Desde ARAL les queremos desear que el nuevo año traiga un saco lleno de oportunidades y mucho ánimo para poner en práctica nuevas estrategias que sirvan para responder a tantas demandas. Y sobre todo mucha salud 

En la parte negativa, hemos visto como la industria de alimentación y bebidas, en su conjunto, veía impactados sus resultados como consecuencia de la crisis sanitaria y económica, con retroceso tanto en la producción como en la creación de empresas. El aumento obligado del consumo en los hogares no ha conseguido absorber la brutal caída experimentada en el canal Horeca por el cierre de establecimientos y las limitaciones a la movilidad. Un contexto en el que recuperar las cifras consolidadas antes de la pandemia es un objetivo innegociable para un sector que necesita, urgentemente, disponer de más herramientas que potencien la competitividad; dejando al lado impuestos que penalicen el consumo de los productos.

Sin duda, durante este convulso año, las empresas han hecho grandes esfuerzos por sobrevivir a una situación sin precedentes. El virus ha puesto a prueba muchas de las capacidades y normas tradicionales, planteando nuevas exigencias y necesidades. Las organizaciones han reflexionado, analizado y extraído aprendizajes. Y la cadena de valor del Gran Consumo encara una profunda transformación de la mano de la innovación, la digitalización y la eficiencia en todas sus actividades: desde la producción hasta el consumo.  

Ya camino de 2021 la sociedad está más digitalizada y es más exigente con la sostenibilidad que nunca. A la hora de la compra existe mayor unanimidad para no permitir que se sigan gastando recursos naturales de forma indiscriminada, a la vez que se premian productos que garanticen su ética y cercanía. Algo que, sin ser novedad, se ha acrecentado en gran medida. La pandemia ha retado y retratado a las empresas. Y las estrategias de las compañías ya reman en esa dirección, conscientes de que solo las que sean capaces de demostrar su aptitud frente a los cambios serán las que ocupen posiciones de liderazgo en un futuro

El horrible virus que ha inundado nuestras vidas nos impulsa a despedir 2020 con muchas ganas; con la incógnita de no saber que nuevos desafíos nos presentará 2021, pero con la convicción de que si algo nos ha enseñado este momento es a prepararnos para todo. Desde ARAL les queremos desear que el nuevo año traiga un saco lleno de oportunidades y mucho ánimo para poner en práctica nuevas estrategias que sirvan para responder a tantas demandas. Y sobre todo mucha salud.

¡Adiós 2020!