Hay tres requisitos de los consumidores que los retailers tienen que cumplir si quieren mejorar la confianza de los mismos para empezar bien el año: ofrecerles un mayor valor añadido, ayudarles a ahorrar tiempo y estar siempre disponiblespara echarles una mano cuando los necesiten. Hemos aprendido muchas lecciones tecnológicas al utilizar las redes sociales y las estrategias omnicanal para atender a nuestros clientes. Sin embargo, los retailers deben tener en cuenta algunos comportamientos que deberían llevar acabo también en las tiendas. Estos son algunos ejemplos.

Lo que los clientes ven de tus empleados es cómo se comportan éstos: cómo les saludan al entrar, cómo responden a sus consultas, cómo les ayudan a moverse por la tienda, etc. Pero aunque estos trabajadores son fundamentales para obtener una experiencia de compra positiva no son el único elemento clave. La tienda debe tener lo que los consumidores quieren y en el momento en que lo quieran.

Estos mismos empleados que reciben y aconsejan a los clientes pasan bastante tiempo contando, comprobando una y otra vez los productos y aprovisionando el inventario. La capacidad para determinar de forma rápida lo que hay en un momento dado en la tienda es un objetivo clave para los distribuidores, pero el proceso es laborioso y podría llevar a cometer errores con respecto al inventario y al contenido del mismo. Es aquí donde la automatización robótica se convierte en la clave. Los retailers están descubriendo que si automatizan la recogida de información en la tienda, pueden tener una visión completa de lo que funciona y lo que no. Y esta información permite a la gente actuar en base a esos datos de forma más rápida y creativa para mejorar la experiencia de compra y potenciar las compras.

Las analíticas de datos ayudan a crear perfiles exclusivos para cada tienda teniendo en cuenta los planos y los elementos fijos de las mismas

Un robot puede reconocer productos y marcas, localizar el pasillo y estantería donde se encuentran, contar el stock de cada uno de ellos, asegurar el cumplimiento de la comercialización, y generar tablas con listas de tareas por fecha y hora. También puede recopilar importantes datos con los que el departamento de ventas puede actuar: qué productos cogen y comparan los compradores, cómo se mueven los clientes por la tienda, etc.

Los grandes distribuidores están ajustando su oferta para atender las necesidades locales, potenciar la fidelidad y evitar que los compradores vayan a varias tiendas distintas. Además, se está proporcionando a los clientes un mayor valor añadido y un importante ahorro de tiempo a los clientes. El comercio pequeño tradicional no tiene un sistema digital de última generación que apoye procesos que entregan, comprueban, aprueban y reponen productos de inventario. El reto para los grandes distribuidores es que todos estos procesos se tienen que hacer de forma manual, lo que supone una mayor inversión de tiempo por parte de los empleados, además de invertir más dinero. Por eso tienen que encontrar formas "extensivas" de absorber este trabajo manual.

Además, una vez que las tiendas están localizadas, los productos se encontrarán en áreas diferentes. Esto supone un desafío para el equipo de la oficina central que planea, audita, refuerza y hace seguimiento de la disposición de cada tienda. Las analíticas de datos ayudan a crear perfiles exclusivos para cada tienda teniendo en cuenta los planos y los elementos fijos de las mismas. Estos "perfiles" indican dónde está cada mercancía, para que se pueda hacer un mejor seguimiento.

En definitiva, contar con servicios de automatización de los procesos de atención al cliente, que hacen mucho más que contar simplemente el número de productos que hay en cada balda permite contar con datos factibles (y una lista de tareas) para ayudar a los empleados y al distribuidor a cumplir con los tres requisitos de los consumidores.