A finales de abril presentamos con Cajamar el Informe elaborado sobre las exportaciones agroalimentarias en 2020 y donde contamos además con los testimonios de importantes empresas exportadoras como Acesur, Anecoop, ElPozo y Protos. Del informe y también de los datos del Informe Económico recientemente publicado por Fiab se confirman una serie de tendencias que creo es importante resaltar.

La primera es la fortaleza exportadora del sector, que incrementó en plena pandemia un 4,3% sus ventas internacionales en contraste con la caída de mas de un 11% de las exportaciones totales de bienes de la economía española. Además, España, lidero el crecimiento exportador agroalimentario entre los principales países de la Unión Europea. 

“España, lidero el crecimiento exportador agroalimentario entre los principales países de la Unión Europea”

Y de aquí la primera reflexión sobre la relativa invisibilidad del sector alimentario ante la opinión pública española y también ante las autoridades, a diferencia de otros países, como Francia, donde el agroalimentario es realmente una prioridad de Estado. Este comentario viene a colación también de la próxima puesta en marcha de los fondos Next Generation de la Unión Europea y donde, comentarios que me llegan de fuentes solventes, me hacen dudar de que se esté teniendo en cuenta al sector agroalimentario como se merece. 

Porque ¿alguien puede dudar de que si hay un sector realmente estratégico para el futuro es aquel que muestra su competitividad siendo el que más aporta a la balanza comercial con casi 18.000 millones de euros y que es entre otras cosas además el principal sector industrial de la economía española? ¿Para cuándo un Presidente del Gobierno hablando del sector agroalimentario en España más allá de la PAC? Sería bueno que nuestras autoridades y también el sector reflexionaran al respecto.

Crecimiento por mercados 

Siendo este 2020 un año atípico por la pandemia, se observa en los datos de exportaciones por países una gran volatilidad, lo que da a entender, pese a las buenas cifras globales, en el difícil año que han tenido muchas empresas del sector. Pensemos, por ejemplo, en aquellas empresas que tienen en la hostelería su principal cliente y que han visto caer a plomo sus ventas internacionales durante la pandemia. 

Esta situación de incertidumbre también se manifiesta en las caídas globales en algunos mercados relevantes como Italia, Portugal, Filipinas, Japón y México. Como contraste el espectacular dato de las exportaciones a China, que crecieron el pasado año en 1.700 millones en relación a 2019 con un incremento del 72%.

Igualmente observando, como hacemos en el informe, la evolución en los últimos diez años, las exportaciones a países terceros, con China y otros países de Extremo Oriente como destacadas, han sido las que han mostrado un comportamiento más dinámico, con crecimientos medios por encima del 10%, frente a un aumento más moderado, con una media del 5%, en las ventas a países miembros de la UE. 

Parece, entonces, que como sector se están haciendo los deberes en la diversificación de mercados apostando además por los mercados ms dinámicos como los asiáticos. Pero, en la comparativa con las exportaciones de nuestros principales competidores, Francia e Italia, nos damos cuenta de la debilidad de nuestra presencia en oros países como EEUU, Canadá, Australia o Singapur lo que puede apuntar, algunos posibles mercados prioritarios a abordar de cara a futuro. Así, y como botón de muestra, las exportaciones agroalimentarias españolas a EEUU no llegan a la mitad de las de Francia o Italia y cifras similares se dan en el caso de Canadá y Australia.

Análisis de los principales sectores

En el informe llevamos a cabo también un análisis más en detalle de los principales sectores exportadores: frutas y hortalizas, porcino, aceite de oliva y vino que, juntos, suponen cerca de un 60% del total. Resaltar también, en este sentido, otras categorías como galletas, confitería y chocolates, lácteos y quesos y conservas de pescado cuyas exportaciones siendo menores crecen de forma constante en los últimos años.

Así, como resumen general, vemos que, en 2020, tanto el sector porcino como el de frutas y hortalizas continúan con su crecimiento, espectacular en el caso del porcino (22%) y sólido en el de frutas y hortalizas (5%), mientras que las categorías de vinos y aceite de oliva siguen con una tendencia descendente del -3% y del -6%, respectivamente. 

“¿Alguien puede dudar de que si hay un sector realmente estratégico para el futuro es aquel que muestra su competitividad siendo el que más aporta a la balanza comercial con casi 18.000 millones de euros y que es entre otras cosas además el principal sector industrial de la economía española?”

Centrándonos en el caso de frutas y hortalizas, el detalle del informe nos muestra el liderazgo del sector español en la Unión Europea y un mejor comportamiento en la evolución de sus exportaciones frente a sus competidores holandeses, italianos y franceses. Sin embargo, en cuanto a los mercados de destino, la Unión Europea absorbe el 92% de nuestras ventas, un porcentaje superior al de nuestros competidores antes citados. 

Quizás ahí, en la dependencia del mercado europeo pueda verse el reto principal del sector de cara a futuro pero hay que resaltar que, después de unos años de cierta atonía el sector ha recuperado su impulso y las tendencias de consumo saludable sitúan también las perspectivas de futuro en positivo.

Pasando al sector porcino, se observa en las cifras claramente su protagonismo en el crecimiento de las exportaciones agroalimentarias en los últimos años y el éxito indudable de su proceso de internacionalización. Así, tras un comportamiento espectacular en la última década con una tasa media de crecimiento anual del 12%, en 2020, España se ha situado ya como líder en la exportación del porcino en la Unión Europea, superando a Alemania cuando hace 5 años éramos solamente terceros en el ranking.

En cuanto a los mercados, en el porcino destacan claramente los crecimientos en los mercados de Extremo Oriente, con China como referente. Así, en el gigante asiático se ha producido un crecimiento medio anual del 66% en los últimos 10 años y de un 118% en 2020 respecto a 2019. Está claro, que la situación de la cabaña porcina china es la causante de estos espectaculares crecimientos, por lo que es importante estar alerta para poder reaccionar cuando, en unos años, la producción interna se recupere en China.  El sector afronta también retos importantes en cuanto a la percepción del consumidor europeo respecto al producto en cuestiones relacionadas con la salud y la sostenibilidad que ponen interrogantes de futuro a las buenos datos.

En el aceite de oliva observamos el pasado año, de nuevo, una evolución negativa de sus exportaciones en valor. Sin embargo, España es de nuevo claramente líder en la Unión Europea con más del doble de las exportaciones de nuestro competidor tradicional, Italia y la  comparativa de las exportaciones españolas e italianas de aceite de oliva a los distintos mercados muestra que España domina ampliamente las exportaciones de este producto en la inmensa mayoría de los mercados, acabando con el mito generalizado, tantas veces escuchado, del aceite que España solo producía e Italia exportaba. 

La variabilidad de los precios y las dificultades que ello supone en los mercados internacionales y avanzar hacia una mayor integración vertical, una de las claves del éxito en el porcino, son algunas de las reflexiones que se pueden apuntar.

Finalmente es en el análisis del sector vinícola donde se dan los datos menos positivos. España se sitúa en la tercera posición exportadora en valor, por detrás de Francia e Italia, pese a ser el segundo en volumen. Esto refleja una de las principales debilidades de la exportación no solo vinícola española, sino también agroalimentaria, como es el bajo precio medio exportado situado para el vino español en 1,27 euros/litro frente a los 6,08 euros/ litro de Francia y los 2,93 euros/litro de Italia. 

Esta falta de valor añadido pone de manifiesto un problema derivado de un sector agroalimentario español extremadamente competitivo pero que todavía falla en lo que alguien ha llamado de manera afortunada “la inversión en la última milla” es decir aquellos aspectos ligados a la valorización a la hora de la puesta en el mercado (diferenciación, marketing, formación...). Seguimos siendo un país exportador de alimentos potente, pero con precios más bajos que nuestros competidores. Aquí una cuestión importante junto a otras como la sostenibilidad y la innovación para que los fondos Next Generation ayuden a crear un sector aun más competitivo a largo plazo.

“¿Para cuándo un Presidente del Gobierno hablando del sector agroalimentario en España más allá de la PAC? Sería bueno que nuestras autoridades y también el sector reflexionaran al respecto”

Volviendo al sector del vino parece importante redefinir su estrategia tanto a nivel de la Union Europea donde, en los países productores, se pierden cada año consumidores en favor de la cerveza, como en España donde la comparativa de datos con Francia y sobre todo Italia no es nada favorable. Asi, el crecimiento medio en los últimos 5 y 10 años fue en España del 0% y el 3%, frente al 1% y 3% de Francia y el 3% y el 5% de Italia.

Resulta chocante en este contexto las peticiones, casi exigencias en algunos portavoces, de ayudas extraordinarias para un sector que es desde hace años de los que mas ayudas recibe de la PAC y quizás esta sea este exceso de ayudas y de regulación la clave de su falta de competitividad. Cierto es que siendo un sector tan heterogéneo conviven ejemplos de producciones enormemente rentables, tanto a nivel empresarial como de zonas o Denominaciones de Origen, pero gran parte del sector no esta en esta situación. 

Toca por tanto una menor dependencia de las ayudas y una mayor del mercado sino quiere acabar por convertirse, como mencionaba recientemente un experto vinícola, en un sector, como el carbón, que dependa únicamente de las subvenciones.