En la comunicación de la Comisión Europea al Parlamento Europeo y al Consejo del pasado 19 de abril: "Un sector minorista preparado para el siglo XXI", se recoge un diagnóstico muy claro de que las trabas a la actividad comercial no sólo perjudican a la competitividad y a los resultados de las empresas sino sobre todo al propio consumidor. Estas restricciones afectan sobre todo al comercio físico, que tiene que hacer frente a un nuevo modelo de comercialización, el canal on-line, que, sin embargo, se beneficia de una regulación más homogénea a nivel europeo y sin los mismos costes, trabas y controles normativos.

Desde ACES venimos reivindicando desde siempre una auténtica reforma normativa que permita a las empresas competir libremente en el mercado, ya que según la comunicación de la Comisión, España es el segundo país de los 28 Estados Miembros con mayores restricciones a la actividad de las empresas minoristas, entre las que se incluyen restricciones a la apertura de nuevos establecimientos, restricciones de horarios comerciales, canales de distribución, actividades promocionales e impuestos a la actividad. Pero en este panorama preocupa sobre todo la dinámica de España, ya que mientras que en la mayoría de los países se avanza en la eliminación de barreras, en nuestro caso seguimos asistiendo a nuevas restricciones en muchísimas Comunidades Autónomas que precisamente van dirigidos precisamente a desincentivar o lastrar la actividad de las grandes empresas.

El toque de atención de la Comisión tiene que ser tenido en cuenta por todas las administraciones públicas, a nivel local autonómico y local, pero también por el propio legislador comunitario quien es en muchos casos el generador de este factor de complejidad, en todos los ámbitos. No sólo nos afectan, como al resto de las empresas la normativa laboral, fiscal, mercantil, etc., sino la normativa técnica de todos y cada uno de los productos que vendemos, ya que somos nosotros os que respondemos ante el consumidor. Además, estamos afectados muy directamente por toda la normativa ambiental, de gestión de residuos, de emisiones, de eficiencia energética, por la normativa de transportes, de edificación de instalaciones. Una normativa que en muchos casos es distinta por comunidades autónomas e incluso por municipios.

"Serán los consumidores los que decidan en último término qué es lo que prefieren, pero antes se tendrá que dejar que las empresas puedan plantearles libremente sus ofertas y propuestas comerciales"

Es necesario que las autoridades entiendan que el modelo de tienda física es un activo fundamental de nuestra economía. Las tiendas físicas, en todos sus formatos, articulan las ciudades, generan riqueza y empleo y son la forma más eficiente, desde el punto de vista económico y ambiental, de hacer llegar los productos de alimentación y gran consumo a los ciudadanos. Desde ACES reivindicamos el papel que nuestras empresas han jugado y siguen desempeñando para modernización de nuestra economía, como eslabón final de la cadena de valor.

En nuestro caso, los trabajadores cuentan mayoritariamente con contratos fijos (85%) y a jornada completa (70%), con una supervisión laboral directa por las propias empresas, las autoridades y los interlocutores sociales para garantizar las condiciones laborales. Somos garantes de la calidad y seguridad de los productos y del cumplimiento de las obligaciones fiscales, o ambientales, ya que nuestra actividad está perfectamente trazada desde el origen al consumidor.

Pero, además, entendemos que la tienda física va a seguir siendo un lugar esencial e insustituible para componer una cesta equilibrada, para la venta de productos frescos y para la innovación y el lanzamiento de productos de alimentación y gran consumo. A través de la compra en internet es más difícil canalizar nuevos lanzamientos de alimentación o cuidado personal y del hogar, ya que éstos obedecen a un comportamiento más rutinario. El hacer la compra en familia forma parte del estilo de vida mediterráneo, y es un elemento de sociabilidad. Es como mejor se pueden trasladar los valores de la alimentación hacia los más jóvenes. Las tiendas deben poder estar abiertas cuando lo necesiten las familias; nuestra experiencia de apertura en domingos y festivos demuestra que la compra en esos días es mucho más familiar.

Todo lo anterior no significa que las tecnologías no estén cada vez más presentes en las tiendas y en la forma de relacionarnos con el consumidor, de ofrecerle información y servicios y suministrarle su compra. Los desafíos que plantea el comercio electrónico, operativo las 24 horas del día, exigen a las cadenas dar una repuesta basada en la omnicanalidad, de manera que el canal físico y el on-line se complementen e hibriden para reforzar la capacidad de elección y el servicio al consumidor.

Serán los consumidores los que decidan en último término qué es lo que prefieren, pero antes se tendrá que dejar que las empresas puedan plantearles libremente sus ofertas y propuestas comerciales.