Algunos distribuidores pueden estar utilizando a su favor la recomendación del Gobierno de congelar los precios de determinados productos de consumo hasta el 30 de junio de 2002. Se ha detectado, en este sentido, que varias cadenas de supermercados e hipermercados están enviado cartas a sus proveedores en las que les sugieren congelar los precios durante unos meses con objeto de hacer frente a la transición al euro.