Los Estados miembros de la Unión Europea deberán a partir del 1 de octubre de este año retirar y destruir los materiales específicos de riesgo (MER) susceptibles de transmitir el conocido como "mal de las vacas locas" (BSE) de la cadena alimentaria humana y animal. La medida, a la que España se opone, no obtuvo la mayoría necesaria para ser rechazada en el Consejo de Ministros de Agricultura celebrado el pasado mes de junio, ya que tan sólo tres países, España, Austria y Grecia, votaron en contra y se abstuvieron dos, Alemania y Finlandia. No obstante, fue aprobada por mayoría simple, lo que la Comisión Europea ha considera suficiente para dar luz verde a la propuesta. Esta medida, influencia por los casos de BSE detectados en Dinamarca el pasado mes de febrero, contempla la retirada de una "lista corta" de MER para todos los Estados miembros y una "lista larga", sólo para los países de riesgo, es decir, el Reino Unido y Portugal. La "lista corta" comprende la retirada del cráneo (incluido cerebro y ojos), las amígdalas, la médula espinal y el íleo de bovinos de más de 12 meses y esos mismo tejidos salvo el íleo de ovinos y caprinos de más de 12 meses. Además de estos últimos se deberá eliminar también el bazo. La "lista larga" incluye la totalidad de la cabeza, el timo, bazo e intestinos (del duodeno al recto) y la médula espinal de los bovinos de más de seis meses. Además, Portugal deberá retirar también la columna vertebral, mientras que el Reino Unido sólo lo hará en bovinos de más de 30 meses.