El Gobierno chino ha sancionado al grupo francés Carrefour por abrir 27 centros en aquel país sin solicitar permiso (que imprescindible según la legislación china) a la Comisión Estatal de Economía y Comercio. Ahora, pues, tendrá obligatoriamente que reestructurar sus negocios allí y confiar sólo en las autoridades locales a la hora de abrir sus establecimientos.