AMDPress.- Los nuevos consumidores españoles del siglo XXI demandan, según un reciente estudio de la consultora ACNielsen, a los fabricantes productos que les aporten sobre todo un mayor nivel de “calidad de vida”, es decir, que aporten seguridad, variedad para elegir e interés por sus necesidades. El consumidor valora las innovaciones que aportan comodidad, ahorro de tiempo y fáciles de preparar, o los productos de droguería que faciliten el trabajo y supongan una mayor eficacia.

En la actualidad, los consumidores son más críticos, más informados, más exigentes y más reflexivos en sus compras, por lo que cada día resulta más difícil convencerles para que que compren lo que no necesitan.

Como consecuencia de los rápidos cambios que está viviendo la sociedad española, que en el último padrón de 2003 según el INE alcanzaba los 42,6 millones de personas (2,1 millones más que en el año 2000) y que cuenta con unos 2,5 millones de inmigrantes(casi el 6% de la población total), los hábitos de vida y, en consecuencia, de compra están transformándose. El consumidor prefiere alimentos funcionales, como comidas preparadas y rápidas de elaborar, alimentos saludables y seguros, y más variados.

En la actualidad, han aumentado el número de familias uniparentales, y el promedio español no supera las tres personas por hogar, cuando hace treinta años esta media estaba en cuatro miembros. Los cambios en los consumidores están afectando necesariamente a las grandes tendencias de los mercados. ACNielsen audita en sus paneles de detallistas y hogares los mercados de alimentación (envasada y fresca), droguería/perfumería, electrodomésticos, tabaco y productos farmacéuticos, que en conjunto supusieron 66.571 millones de euros , aproximadamente un 30% del presupuesto familiar de los hogares españoles. De esa cifra de gasto, la partida más importante está representada por los productos de alimentación y droguería, que copan casi el 70%, seguida por el tabaco, con el 13,5%, los electrodoméstico, con el 9,6% y el 8,2%, para farmacia.

En los últimos años se ha manifestado una tendencia clara de los hogares españoles a realizar las compras de alimentación, productos frescos y droguería/perfumería en los supermercados con superficies comprendidas entre los 1.000 y los 2.499 m2, que siguen ganando cuota de mercado, en detrimento de los hipermercados, tiendas especializadas en productos frescos, tiendas tradicionales y pequeños supermercados. Esto es consecuencia de que son establecimientos de proximidad, que no exigen desplazamientos y que tienen además una oferta amplia y variada de productos. Para los productos de droguería y perfumería, los consumidores se dirigen cada vez más a los supermercados en general.

Por último, la marca de distribución continúa su ritmo alcista en los productos de alimentación envasada y droguería/perfumería. En los últimos cinco años, su cuota de mercado ha pasado del 11% (1998) al 20% (2003) e incluso llega al 23,2% en hipermercados y supermercados. La ventaja competitiva del bajo precio, son un 24% más baratas que el promedio del total producto, es el principal factor a la hora de elegir estas marcas, que, sin embargo, en ocasiones presentan precios similares e incluso superiores a las de los fabricantes.

En relación con el resto de Europa, la presencia de la marca de distribuidor en España se sitúa en una posición intermedia, entre el 38,5% de cuota que tiene en Gran Bretaña y el 11,1% que engloba en Italia. Sin embargo, destaca la evolución mostrada en los últimos años, puesto que en Gran Bretala han cedido cuota de mercado y en otros países (Francia, Bélgica y Holanda, por ejemplo) se han mantenido estables.