La empresa Aves Nobles y Derivados, que comercializa bajo la marca de Aldelis, da un nuevo paso dentro de sus proyectos de innovación y desarrollo tecnológico. Recientemente, la entidadha entrado a participar en el accionariado de Biotech Foods,  formando parte de una nueva línea de investigación centrada en la “carne de cultivo”. Un proyecto novedoso que responde a la “apuesta de la compañía por la innovación como principal estrategia y donde el consumidor es el centro de la misma”.

Una vez analizadas las últimas tendencia del mercado, Aves Nobles y Derivados, ha detectado una posible necesidad no cubierta para un consumidor que prima el bienestar animal y el cuidado del medio ambiente. Por consiguiente, mediante unos estudios realizados por la propia empresa, han comprobado la preocupación existente por temas relacionados con el bienestar animal, la proteína vegetal o la producción de carne por métodos no tradicionales. A su vez, estos datos muestran que hasta un 67% de los encuestados estarían dispuestos a probar productos elaborados con ‘carne cultivada’.

Proceso de la ‘carne cultivada’

El proceso por el que se obtiene la ‘carne cultivada’ se denomina agricultura celular, y consiste principalmente, en conseguir células musculares del animal extraídas previamente y sin causar dolor alguno al cuerpo de estos, los cuales vuelven a la granja tras este proceso de extracción. El objetivo de la carne cultivada no es el de sustituir a la carne tradicional, sino convertirse en una alternativa más de proteína de alto valor biológico, que garantice el aporte nutricional adecuado.

Según las Naciones Unidas, en el año 2050 la demanda mundial de carne se incrementará en un 76%, lo que implicaría un problema en el caso de que no existiera una alternativa similar. Debido a este contexto, la carne cultivada se presenta como una solución bien valorada y factible para cubrir esta demanda. Su gran ventaja respecto al resto es el beneficio con el medio ambiente puesto que no requiere sacrificio animal y es más sostenible, al necesitar un 98% menos de superficie (tierra) para su producción, reducir entre un 80 y un 95 % las emisiones de carbono a la atmósfera y disminuir entre un 82-96% el consumo de agua requerido.