AMDPress.- El Centro de Investigación y Control de la Calidad (CICC), dependiente del Instituto Nacional de Consumo, analizó el pasado año 6.744 muestras, de las que 3.228 correspondieron a productos alimenticios (48%) y 3.516 a productos no alimenticios o industriales (52%). Del total de los productos alimenticios analizados en 2004, el 63,92% se ajustaba a la normativa.

En los casos de incumplimientos, el 60% se debió exclusivamente al etiquetado. En el 40% restante, los fallos detectados se refieren fundamentalmente a deficiencias de calidad (como, por ejemplo, un grosor distinto del anunciado en un producto como los espárragos).

El CICC es un complejo de laboratorios a través de los cuales se comprueba la seguridad y calidad de los productos existentes en el mercado y la veracidad de las informaciones que figuran en el etiquetado. En el terreno alimenticio, el CICC comprueba, por ejemplo, que los alimentos que se anuncian sin sal o sin gluten no contienen efectivamente estas sustancias entre sus componentes, o verifica, a través de análisis de ADN, el origen de productos cárnicos y pesqueros.