AMDPress.-La Comisión del Codex Alimentarius someterá a debate este martes, 28 de junio, en Roma la aprobación del borrador de norma sobre leches fermentadas, cuya sección de etiquetado (artículo 7.1.2) podría obligar a los fabricantes a denominar sus yogures como “leches fermentadas tratadas térmicamente” cuando el producto haya sido pasteurizado con el fin de ampliar su caducidad. La Comisión del Codex Alimentarius, que comienza su reunión el próximo lunes, es un instrumento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para la promoción de prácticas internacionales de comercio justo, especialmente para los países emergentes. Aunque las normas del Codex Alimentarius no tienen carácter vinculante, sus recomendaciones son aceptadas internacionalmente y se utilizan como base a la hora de exportar a los países que no cuentan con una legislación específica. Unos 70 países, la mayoría en vías de desarrollo, no cuentan con leyes sobre leches fermentadas.

En opinión del secretario general del Grupo Leche Pascual, Ricardo Oñate, “la razón de que el proyecto de regulación presente unas restricciones tan estrictas reside en el deseo de un grupo de multinacionales, especialmente Danone y Yoplait, de crear algún tipo de barrera para el comercio, con el fin de impedir el desarrollo de yogures pasteurizados y proteger sus intereses comerciales”. Por su parte, la asociación Consumers International (CI) puso en cuestión el pasado mes de febrero la futura independencia del Codex Alimentarius debido al deseo de la industria de financiar su labor de desarrollo de estándares alimenticios. Rowshan Hannan, responsable de política alimenticia de CI y miembro de la delegación de esta asociación, que participará en la reunión del Codex señaló que “la posibilidad de que la industria utilice su posición de financiador para beneficiar a sus propios intereses dentro de las discusiones del Codex podría tener implicaciones muy graves a la hora de definir normas y estándares para la seguridad de los alimentos y, consecuentemente, para los consumidores de todo el mundo”.

Según Ricardo Oñate, secretario general del Grupo Leche Pascual, “el yogur pasteurizado es un producto realmente competitivo para los países emergentes, ya que mantiene todos los valores nutritivos del yogur y no necesita frío, por lo que su comercialización es posible en aquellos países en los que las altas temperaturas y las deficiencias en las redes eléctricas impiden mantener la cadena de frío. Además, el yogur pasteurizado es más barato al no soportar los altos costes de la distribución en frío”. “Por estas razones –explica Oñate– ciertas multinacionales del sector, como Danone o Yoplait intentan impedir que esta innovación tecnológica pueda ser percibida por el consumidor como yogur. Por ello creemos que la aprobación del actual borrador del estándar de leches fermentadas supondría un lamentable precedente dentro del Codex, que podría ser utilizado en el futuro por otras compañías multinacionales a la hora de implantar sus políticas comerciales globales, en detrimento de los intereses de los países en vías de desarrollo”.

En opinión del secretario general del Grupo Leche Pascual, el requisito de etiquetado que se podría aprobar el martes es “una forma genérica, ambigua y confusa, por lo que impediría a los consumidores distinguir entre diferentes tipos de alimentos fabricados con leche fermentada (yogur, kéfir, kumis, leche acidófila, stragisto, labneth, ymer, ylette...). Además, supondría la imposición de una barrera no arancelaria al comercio internacional, ya que estas multinacionales se convertirían prácticamente en las únicas empresas capaces de fabricar y comercializar yogures con la denominación propuesta en cualquier país emergente que no pueda afrontar las dificultades de la distribución en frío o que no disponga de los recursos económicos necesarios para este tipo de distribución. En consecuencia, limitaría el desarrollo de las industrias nacionales”, explica.

La Comisión del Codex Alimentarius fue creada en 1963 por la FAO y la OMS para desarrollar normas alimentarias, reglamentos y otros textos como códigos de prácticas bajo el Programa Conjunto FAO/OMS de Normas Alimentarias. Las materias principales de este Programa son la protección de la salud de los consumidores, asegurar unas prácticas de comercio claras y promocionar la coordinación de todas las normas alimentarias acordadas por las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. Desde su creación ha realizado 22 periodos de sesiones. Las normas no son totalmente vinculantes para los estados. Sin embargo, el creciente interés mundial por todas las actividades de la comisión indica la aceptación en todo el mundo de los conceptos del Codex, que se refieren a la armonización, la protección de los consumidores y la facilitación del comercio internacional. Sin embargo, en la práctica a muchos países les resulta difícil aceptar las normas del Codex en el sentido reglamentario.