El grupo holandés de electrónica de consumo Philips ha registrado en este segundo trimestre unas pérdidas netas de 770 millones de euros (128.117 millones de pesetas), frente a los beneficios netos de 3.604 millones que tuvo en el mismo periodo del año anterior.

Según su presidente, Gerard Kleisterlee (que sustituye desde hace unos meses a Cor Boonstra) ha justificado las pérdidas por la ralentización de la economía, que comenzó el pasado año en Estados Unidos y que se ha extendido ahora a otras partes del mundo. Como consecuencia de los malos resultados, antes de final de año se eliminarán unos 4.000 puestos de trabajo, que vienen a sumarse a los más de 6.000 que ya se habían anunciado en abril pasado.