El grupo Freixenet ha alcanzado un beneficio neto de 3.014 millones de pesetas en su ejercicio 1999-2000, cerrado el pasado 30 de abril, lo que supone un incremento del 44,14% respecto al ejercicio precedente. El resultado bruto fue de 4.047 millones, un 52,6% mayor, y el beneficio más amortizaciones o cash-flow ascendió 4.200 millones de pesetas, un 27,6% más. Gracias a estos resultados la compañía familiar catalana logró reducir en un 21% su endeudamiento, que a finales de año se situaba en 4.795 millones de pesetas. La empresa, propiedad de la familia Ferrer, registró un volumen de ventas de 135 millones de botellas, de las que exportó unos 100 millones. Estas cifras dieron lugar a una facturación de 71.329 millones de pesetas un 18% más que en el ejercicio 1998-1999. Para el actual ejercicio, el grupo, aunque prevé una caída de ventas en unidades del 4% espera alcanzar una facturación cercana a los 72.000 millones de pesetas y lograr un beneficio bruto de 4.300 millones y un beneficio neto de 3.300 millones gracias a la fortaleza del dólar. Por otra parte, la compañía ha anunciado la puesta en marcha de un plan de inversiones de 15.000 millones de pesetas en los próximos tres años en incrementar la capacidad de las cavas españolas en Sant Sadurní d´Ainoa y en Castellblanch, y en la construcción de una planta de envasado de vinos tranquilos también en Sant Sadurní.