Barilla ha presentado el informe de sostenibilidad del año 2018, exponiendo los logros conseguidos en materia social y medioambiental, y planteando los retos para el futuro. Bajo la estrategia “Bueno para ti, bueno para el planeta” (Good for You, Good for the Planet), el Grupo realiza un esfuerzo constante desde hace años para reducir su huella medio ambiental.

Barilla emplea materias primas con un balance nutricional saludable y cuida todos los procesos de la cadena de producción para garantizar así la transparencia y el respeto por los animales, las personas y el entorno. Para los próximos años, la marca italiana ha definido unos objetivos internos para medir año tras año su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) de las Naciones Unidas fijados en la Agenda 2030. Para ese mismo año, el Grupo está trabajando para mejorar aún más la sostenibilidad de sus productos mediante la gestión responsable de sus procesos y garantizando la trazabilidad y la transparencia.

Lucha contra el desperdicio de alimentos

El desperdicio alimentario es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan las sociedades actuales. De hecho, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el desperdicio alimentario en España ha aumentado un 8,9% en el último año. Se calcula que 1,3 billones de toneladas de alimentos comestibles se desperdician cada año en los hogares, lo que supone una tercera parte de la producción total de alimentos y cuatro veces la cantidad que se necesitaría para alimentar a los 815 millones de personas que padecen hambre en el mundo.

Barilla ha formado parte en 2018 del proyecto “Retos de innovación de alto impacto social FUAM – Carrefour”, que tenía como objetivo desarrollar estrategias y herramientas para minimizar el desperdicio de alimentos. Fruto de este proyecto la compañía italiana ha desarrollado, junto a la Universidad Autónoma de Madrid, un compendió de 30 recetas nutricionalmente equilibradas para elaborar con aquellos ingredientes que nos sobran y estamos a punto de tirar, para contribuir de esta manera a reducir el desperdicio de alimentos en los hogares españoles.

"Bueno para ti, bueno para el planeta"

Con la filosofía “Bueno para ti” (Good for You), Barilla trabaja para mejorar el perfil nutricional de sus productos y que cumplan con los criterios necesarios para garantizar una alimentación sana y equilibrada basada en la dieta mediterránea. Desde 2010, se han reformulado más de 420 productos para disminuir las cantidades de sal, azúcar y grasas saturadas, además de conseguir eliminar al 100% el aceite de palma de todos ellos sustituyéndolo por aceites más saludables. También se han introducido nuevos productos ricos en fibras y hechos a base de legumbres, sin azúcares añadidos, ni grasas saturadas.

En 2018, el 86% del volumen total de productos de la marca estaba en línea con las directrices nutricionales de Barilla. Además, actualmente, el 82% de los proveedores de materias primas están certificados por un estándar de seguridad alimentaria reconocido por el Global Food Safety Initiative (GFSI). Se prevé que para 2030 el 100% de los proveedores de la compañía posean esta certificación.

En lo que se refiere al cuidado del medio ambiente, Barilla pone el foco de atención en todos los procesos de la cadena de producción de sus productos. A lo largo de los últimos años, Barilla ha mejorado la eficiencia de los procesos de producción para reducir las emisiones de gas de efecto invernadero y el consumo de agua. Desde 2010, el Grupo ha conseguido reducir en un 30% las emisiones de dióxido de carbono por tonelada de producto y en un 21% el gasto de agua. En este sentido, WASA se ha convertido en la primera marca del grupo compensada de dióxido de carbono. También en materia medioambiental, se ha logrado que el 99,4% del packaging de los productos de Barilla sean reciclables.

Trabaja para minimizar la huella medioambiental de su actividad mejorando la cadena de producción

 

Barilla promueve prácticas agrícolas más sostenibles en todas las cadenas de suministro del Grupo para velar por el bienestar de los agricultores, las comunidades y el planeta. Actualmente, la compañía mantiene un compromiso con más de 5.000 empresas a través de contratos de cultivo, que garantizan un precio justo a los agricultores y la obtención de materias primas de alta calidad. Además, la compañía garantiza que todos sus proveedores de materias primas de origen animal cumplan con los estándares más altos de acuerdo con las directrices de Barilla sobre bienestar animal. Hasta ahora, la empresa ha producido 240.000 toneladas de trigo duro sostenible y el 94% de los huevos que se utilizan para la elaboración de sus productos provienen de gallinas criadas en libertad.

Grupo Barilla crece un 3% y alcanza los 3,5 millones de euros en 2018

El mercado premia la misión de Barilla "Good for You, Good for the Planet". En 2018 Barilla alcanzó una facturación de 3.483 millones de euros (+3% sobre 2017, neto sobre el tipo de cambio). En la categoría de pastas alimenticias se obtuvieron buenos resultados a nivel mundial, lo que confirma el liderazgo mundial de Barilla.

En 2018 la facturación del Grupo Barilla creció un 3% y alcanzó los 3,5 millones de euros

 

Las salsas también obtuvieron excelentes resultados gracias a la inversión en la planta de Rubbiano, situada en la provincia de Parma, dedicada exclusivamente a la producción de salsas y pesto. En lo que se refiere a los productos de panadería, Barilla ha registrado resultados positivos, especialmente en los mercados en los que ha consolidado su posición de liderazgo como Italia, en Francia refuerza la categoría gracias a los panes blandos y en Europa Central y los países escandinavos con los panes crujientes.

Además, el grupo ha confirmado el plan de inversiones aprobado en 2017 (1.000 millones de euros en cinco años). En 2018, 236 millones de euros (6,8% de la facturación) se destinaron a la innovación de productos, al aumento de la capacidad de producción y a la mejora de la eficiencia y la sostenibilidad. Esta es la dirección que se observa en la expansión de las plantas de producción como la de Ames en Estados Unidos (pastas) y la de Rubbiano en Italia (salsas), que se confirma como la planta más grande y sostenible de Europa.